5 de noviembre 2002 - 00:00

Avanza Batlle con la fusión de ministerios

Montevideo (de nuestra agencia) - Hay preocupación a nivel oficial y privado por el impacto negativo que pueda tener en la imagen externa del Uruguay la decisión del Partido Nacional de abandonar la coalición de gobierno. Con el alejamiento de los cinco ministros blancos se reitera la posibilidad de fusionar ministerios, aunque «no se precipitarán decisiones políticas», dijeron voceros oficiales.

En el Partido Nacional se reitera que habrá apoyo parlamentario al gobierno y que se promoverá una reforma del Estado y del sistema impositivo vigente. La posibilidad de reestructurar los ministerios que los blancos dejarán vacantes cobraba fuerza ayer y se adelantó la fusión de Vivienda y Medio Ambiente con Transporte y Obras Públicas y de Industria y Energía con Turismo, mientras se maneja la eliminación del Ministerio de Deporte y Juventud y sus cometidos pasarán a Educación y Cultura.

Estos cambios no serán inmediatos y puede incluirse en otras modificaciones que el gobierno propondrá a nivel del Estado.

Batlle ya había adelantado la semana anterior que propondrá al Parlamento la eliminación de algunos ministerios, un tema que se ha venido manejando desde el año anterior. Los cinco ministros blancos: Sergio Abreu, en Industria y Energía; Alvaro Alonso, en Trabajo y Seguridad Social; Carlos Cat, en Vivienda y Medio Ambiente; Antonio Mercader, en Educación y Cultura, y Jaime Tr obo, en Deportes y Juventud, ya comenzaron ayer a preparar su retiro de los cargos, que se producirá esta semana.

En forma provisoria otros ministros asumirán esas funciones, hasta que se decida el futuro de cada cartera, lo que se estima se producirá en el correr de este mes.

Los blancos se mantendrán, sin embargo, en los cargos que ocupan en los directorios de las empresas públicas, bancos oficiales y algunas reparticiones del Estado, unos 87 en total, que algunos dirigentes nacionalistas entendían conveniente abandonar.

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Pero el problema principal aparece planteado en la imagen externa del Uruguay, que pese a las serias dificultades económicas porque atraviesa, mostraba una solidez política sobre la base de la unión de los partidos Colorado y Nacional en la coalición de gobierno. El fuerte apoyo dado al Uruguay por los organismos internacionales a partir de la crisis bancaria de este año, que acumuló unos u$s 3.800 millones, a los que se sumaron otros u$s 1.500 millones para atender el Fondo de Fortalecimiento del Sistema Bancario, tenía en gran medida asiento en esa solidez política, que ahora será necesario preservar en la gestión parlamentaria para permitir la aprobación de iniciativas que habiliten una salida de la difícil situación económico-financiera, indicaban ayer voceros oficiales y privados.

Hay también dos temas fundamentales que seguramente tendrán a corto plazo una fuerte discusión parlamentaria: el futuro de los bancos suspendidos y la reforma tributaria. El primero de ellos está reclamando una reprogramación de los depósitos de los bancos Comercial, Crédito, Montevideo y Caja Obrera, pero también demandará luego la aprobación de una iniciativa legal cuando se remita a consideración legislativa la reforma que apuntará al futuro de estos bancos.

Se agrega además la reforma del estatal Banco Hipotecario del Uruguay, uno de los puntos clave que está discutiendo actualmente el Poder Legislativo, también comprometida en los acuerdos firmados con el FMI. Por otro lado, el gobierno comprometió en la carta de intención remitida en agosto al Fondo Monetario Internacional el envío al Parlamento de un proyecto de reforma impositiva, reduciendo el actual número de tributos.

A nivel del Partido Nacional ya se presentó un informe indicando que la reforma impositiva debe descartar un aumento de la carga tributaria a importaciones y exportaciones, debe reducir y simplificar los impuestos vigentes e incluir un impuesto a la renta global.

A través de sus técnicos, los blancos han señalado que un eventual Impuesto a la Renta de las Personas Físicas «no va a ser una panacea para la equidad y para los ingresos fiscales» aunque consideran útil su análisis. El propio ex presidente Luis A. Lacalle se ha manifestado abierto a discutir la aplicación de este impuesto, que viene siendo planteada por varios sectores de su partido, que han presentado incluso propuestas en tal sentido. La aplicación del Impuesto a la Renta Personal, planteada en forma reiterada por la izquierda uruguaya, fue uno de los puntos más discutidos en las elecciones de 1999. Entonces los partidos Colorado y Nacional se opusieron a su aplicación y hay analistas que sostienen que «la insistencia por aplicarlo costó las elecciones al izquierdista Frente Amplio». A nivel de la Dirección General Impositiva, de acuerdo a su estructura tributaria, Uruguay tiene 73% de sus ingresos fiscales nacionales concentrados en impuestos al consumo, lo que hace muy dependientes sus ingresos de la demanda interna.

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