Bruselas (Reuters, AFP, EFE, ANSA) - Tras cuarenta años de evasivas, la Comisión Europea -Poder Ejecutivo de la Unión Europea- recomendó ayer iniciar conversaciones con Turquía para que este país se sume al bloque. Dicho aval, considerado como «histórico» por el gobierno de Ankara, es el primero que se da a un país musulmán, lo que provoca resquemores en algunos sectores y países.
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La negociación para el ingreso de Turquía -país que ya es miembro de la OTAN- estará sujeta a una serie de condiciones y a la posibilidad de suspender el proceso en caso de incumplimientos.
«Consideramos que Turquía cumple suficientemente los criterios políticos y recomienda que se abran las negociaciones de adhesión», dijo la Comisión. Añadió que ese país ha realizado progresos sustanciales en sus reformas políticas, pero que aún debe mejorar su aplicación, sobre todo en lo relativo a la lucha contra la tortura, la extensión de la libertad de expresión y religión, y los derechos de las mujeres, sindicatos y minorías.
Las conversaciones de acceso serían «un proceso de final abierto cuyo resultado no puede ser garantizado de antemano», dijo la Comisión. La UE no fijó una fecha para el inicio de las negociaciones, dejando así la decisión final a los líderes de la UE en la cumbre del 17 de diciembre.
La perspectiva de la entrada turca es un asunto controvertido en toda Europa. Quienes se oponen señalan que se trata de una nación pobre y con una población de mayoría musulmana de 70 millones de habitantes, lo que la convertiría en el segundo país más poblado del bloque detrás de Alemania e insumiría fuertes recursos en concepto de promoción económica. Además, expresan temores a que se produzcan movimientos migratorios bruscos y se quejan por su cuestionable historial de derechos humanos.
• Abanderado
El canciller holandés, Ben Bot, cuyo país preside este semestre el bloque, espera que las negociaciones puedan comenzar en el segundo semestre de 2005. El presidente francés, Jacques Chirac, fue el abanderado de los disconformes. Desde Vietnam, donde se encuentra de visita oficial, dejó claro que las negociaciones durarán «como mínimo» diez o quince años. También propuso una enmienda constitucional que obligaría a someter a referendo cualquier ampliación de la UE, aunque aclaró que eso se aplicará con posterioridad a 2010. Así, no afectaría a las adhesiones de Rumania y Bulgaria, previstas para 2007, y sí la de Turquía, lo que motivó ayer una fuerte protesta de Ankara.
En cambio, los gobiernos de Alemania -que posee una comunidad turca de 5 millones de personas-, Gran Bretaña, Italia, España y Polonia trataron de despejar los temores y se declararon satisfechos por la apertura de las negociaciones.
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