4 de abril 2003 - 00:00

Bagdad: tomar o sitiar es la duda

Ya en las puertas de Bagdad, surge una duda para el accionar de las fuerzas de la coalición. ¿Se entrará a sangre y fuego en la ciudad con un costosísimo nivel de bajas? La prensa internacional -la local también- cree que así sucederá a partir de una reflexión: acortar la guerra salva la economía internacional y, además, evita que siga creciendo la figura de Saddam Hussein en los países árabes primero y en muchos países del mundo también.

Sin embargo, se puede reflexionar de otra manera. Aunque suene cruel admitirlo, en definitiva las tremendas muertes de civiles entre los iraquíes que está provocando el accionar de la coalición se disolverán más rápido en la mente colectiva mundial que una elevada pérdida de vida de soldados en el pueblo norteamericano. No deja de tener, entonces, un alto costo en perspectiva para George W. Bush lanzar frontalmente sus fuerzas contra las de Saddam en esa ciclópea tarea de conquistar Bagdad, donde se descarta una resistencia calle por calle, quizá casa por casa.

Además, hay otros datos que incentivan la duda. ¿Por qué atacar frontalmente Bagdad si no se hizo lo mismo con Bassora, la segunda ciudad del país, sitiada, pero no tomada desde hace 13 días? No puede pensarse que los ingleses sean menos valerosos que los generales y soldados norteamericanos. Además, aún no se tomaron, pero sí se sitiaron, ciudades como Kerbala y Najaf en el violento rumbo a Bagdad.

• Estrategia

Si, además, fuera el propósito tomar Bagdad sin medir sacrificios humanos y ya están a 10 km o menos, ¿por qué Bush y Tony Blair insisten en que esta guerra «no será corta»?

Claro, puede pensarse en una estrategia del Pentágono que, lograda Bagdad al costo de vidas que fuere, pero mientras se haya exterminado a Saddam y a sus dos hijos, el resto de las ciudades importantes -incluida Mossul- se rendirá o por lo menos se desalentará para resistir, con lo cual las vidas que se pierdan en Bagdad se salvarán en otros lugares.

Hay otro dato: el avance siguió hacia Bagdad con los efectivos reducidos iniciales, sin consolidar las líneas de retaguardia y sin esperar a los 120.000 soldados extras de refuerzo que recién están llegando al país-base, Kuwait.

Conveniencia

Esto podría significar que con esta menor cantidad actual de efectivos se puede sitiar Bagdad sin problemas. Si tuvieran un contraataque violento de la Guardia Republicana de Irak, bastarían esos soldados para enfrentarla porque el ideal nort e a m e r i c a n o siempre fue pelear con los militares iraquíes en campo abierto, donde tienen superioridad en blindados, en tecnología y en cobertura aérea. Los rivales también planifican y no recurren a eso, salvo un intento aprovechando una fuerte tormenta de arena días atrás que resultó en cuantiosas pérdidas por el accionar la aviación de la coalición.

Hoy por hoy a Irak le sigue conviniendo -y casi es su única opción- pelear en el resguardo de las ciudades. Esto aterra a Estados Unidos y allí también se asienta la duda: llegar a Bagdad ¿para penetrarla o para sitiarla?

No es una duda menor porque del tiempo que se ahorre o dilate depende mucho el mundo en inversiones, recesión, costo de los combustibles, disturbios en las calles. Y que aumente o cese el riesgo de que haya ataques terroristas e inclusive la posibilidad de que otras naciones árabes, con complejo de culpa, se sumen o aporten a la resistencia iraquí.

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