Barroso buscará la reelección al frente de la Comisión Europea
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José Manuel Durão Barroso.
Con esa incógnita planeando, confirmar ya a Barroso equivaldría a garantizar a Portugal que conservará un miembro en la nueva Comisión, lo que no todos los países miembros parecen dispuestos a aceptar sin conocer cuál de ellos se quedará sin comisario o a quién irá cada cartera.
Cualquier retraso en el calendario puede jugar en contra de Barroso.
El primer ministro checo y actual presidente del Consejo Europeo, Jan Fischer, se reunió con Barroso para preparar la decisiva cumbre del 18 y el 19 de junio, que debería iniciar la renovación de la Comisión.
Fischer avanzó que mismo comenzará las consultas con los demás líderes europeos, empezando por una visita a Berlín.
El Partido Popular Europeo, al que pertenece Barroso, insistió en que el futuro presidente de la CE sea designado ya, con las reglas de Niza, y que el resto de su equipo sea completado en octubre, cuando se conozca la suerte final del Tratado de Lisboa.
Merkel y Reinfeldt suscribieron esta idea, al incidir en que nombrar ahora a Barroso iría en favor de la "continuidad" y la "estabilidad" institucional de la UE en medio de la grave crisis económica.
Al aceptar la invitación del checo Fischer, Durão Barroso advirtió de que presentará a los líderes y al Parlamento "un ambicioso programa político" para Europa y que su aceptación final dependerá de las respuestas que reciba de ambas instituciones.
El actual presidente trata de contrarrestar la imagen que de él han difundido sus críticos, en el sentido de que es un partidario del liberalismo extremo y carece de personalidad para enfrentarse a los Estados más grandes.
En su comparecencia ante los medios, Barroso explicó, por el contrario, que la crisis económica y el proceso de globalización necesitan una Comisión y una Unión "fuertes", ya que "no vivimos tiempos normales".
El presidente de la CE enumeró los cuatro puntos esenciales de ese plan: una acción decidida contra la crisis económica, mejor regulación de los mercados financieros, liderazgo internacional contra el cambio climático y responsabilidad en el plano internacional.
En Berlín, junto a Merkel, Barroso puso el acento en la palabra "social", cuando defendió la "economía social de mercado".
Fuentes comunitarias aseguran que Barroso "no quiere repetir a cualquier precio", especialmente "no quiere hipotecas" de las capitales, por ejemplo en cuanto a que algún Gobierno tenga la tentación de imponerle la asignación de alguna cartera concreta a su comisario.
En cuanto al voto en la Eurocámara, donde el PPE vuelve a ser la primera fuerza pero carece de mayoría absoluta, Barroso no tiene por ahora rivales, a pesar de la firme oposición del grupo de los Verdes y del socialista (PSE).
El jefe del PSE, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, reiteró su rechazo, pero varios destacados jefes de Gobierno socialistas, los de España, Reino Unido y Portugal, han apoyado la continuidad de Barroso.
El voto socialista en el pleno de confirmación previsto para el 15-16 de julio en Estrasburgo (Francia) estará con toda seguridad muy dividido.




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