«Y ahora, vivirás en un país libre», le dice un soldado estadounidense a una niña iraquí, en un chiste del humorista francés Jiho. La invasión a Irak sigue complicando a Tony Blair, pese a su reciente exculpación en el caso Kelly.
Londres (ANSA, EFE) - La exculpación de Tony Blair de cualquier responsabilidad en la muerte del científico David Kelly no le dio al primer ministro británico los frutos que esperaba. El ex director de la BBC, Greg Dyke, que renunció el jueves pasado, denunció al gobierno de Gran Bretaña «por presiones sistemáticas» en la cobertura de la guerra en Irak, en tanto que una mayoría de los británicos exige una investigación independiente sobre la no existencia de las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein.
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Dyke declaró que Alastair Campbell, ex jefe de prensa de Downing Street, presionaba constantemente a la emisora pública para que diera la versión oficial de los hechos. Según Dyke, Campbell declaró toda «una guerra de desgaste» a la corporación pública en un momento en que ésta intentaba «informar bien y de forma ecuánime sobre una noticia difícil».
En una entrevista con el dominical «The Sunday Times», el ex director de la BBC explicó que Campbell «presionaba sistemáticamente a los periodistas que se negaban a reproducir su versión de los acontecimientos». Además, indicó que Campbell, hombre de máxima confianza de Blair, negó informaciones sobre la guerra en Irak que después fueron ciertas, porque en muchos de los casos «(Campbell) no quería que la noticia en cuestión se difundiera».
En otra entrevista difundida por la BBC, Dyke reveló que no quería renunciar a su cargo, pero debió hacerlo por presiones de la junta de gobernadores de la cadena pública de noticias luego de que se conociera el informe del juez James Hutton sobre la muerte del inspector de armas iraquíes, David Kelly, que exoneró a Blair pero criticó duramente a la BBC por su sistema editorial «deficiente».
Kelly había denunciado que el gobierno de Blair había «inflado» las evidencias del supuesto arsenal de Saddam Hussein en una declaración confidencial a la BBC, y poco después fue hallado muerto el 17 de julio, en un bosque de Oxfordshire, al sur de Inglaterra.
• Insistencia
No obstante las pruebas en contrario y las admisiones unánimes de todos los inspectores de armas en Irak, tanto de la ONU como de EE.UU. y Gran Bretaña, el gobierno británico insistió ayer en que hay «evidencia categórica» del armamento de destrucción masivo de Saddam Hussein.
El jefe de la Cámara de los Comunes y ministro del gabinete de Blair, Peter Hain, indicó que «tanto yo como otros ministros del gobierno británico, incluido el premier Tony Blair, hemos visto esa evidencia, que es real y concreta, sobre las armas químicas y biológicas que poseía el dictador Saddam Hussein».
«Estoy más que convencido de que debíamos» invadir Irak, agregó el ministro laborista.
Una mayoría de los británicos, 61 por ciento según una encuesta de «The Sunday Times», quiere que el premier Tony Blair lance una investigación judicial independiente sobre las armas iraquíes. Por su parte, el líder conservador británico, Michael Howard, y el del partido Liberal Democrático, Charles Kennedy, revelaron que exigirán a Blair aprobar la investigación de armas iraquíes «para que el mundo sepa la verdad de lo que ocurrió en Irak».
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