10 de abril 2009 - 10:44

Benedicto XVI presidió el Vía Crucis en el Coliseo de Roma

Benedicto XVI presidió el Vía Crucis en el Coliseo de Roma
Benedicto XVI presidió el Vía Crucis en el Coliseo de Roma
El papa Benedicto XVI presidió el viernes en la noche en el Coliseo de Roma el tradicional Vía Crucis, colocado este año bajo el signo de la India y de sus católicos perseguidos, en una ceremonia pascual enlutada por el trágico sismo de L'Aquila.

Al final de la procesión, el Papa dijo orar "con todos aquellos que sufren" en la región de los Abruzos, duramente golpeada por el terremoto, "para que inclusive a ellos aparezca la estrella de la esperanza y la luz del señor resucitado".

Durante la jornada, el sumo pontífice había declarado unirse "al luto de quienes lloran", en un mensaje leído durante los funerales de las víctimas del sismo.

Tal como ocurrió el año pasado, el Papa, que cumplirá 82 años el 16 de abril, siguió como espectador desde la colina del Palatino buena parte del Vía Crucis, sin recorrer a pie las 14 estaciones.

Sólo al final tomó la cruz de madera, símbolo de la muerte de Cristo, llevada desde el Coliseo hasta la colina del Palatino.

Según la leyenda, fue en el Coliseo donde los cristianos fueron arrojados a los leones durante las persecuciones de los primeros siglos.

"El rostro (del Cristo martirizado) se refleja en el toda persona humillada y ofendida, enferma y doliente, sola, abandonada y despreciada", declaró el Papa durante la ceremonia, seguida por una numerosa asistencia que llevaba velas encendidas, y transmitida por televisión a muchos países del mundo.

El sumo pontífice rindió homenaje a quienes "en el silencio de su existencia cotidiana, unen sus sufrimientos a los del Crucificado y se convierten en apóstoles de una verdadera renovación espiritual y social".

Benedicto XVI debe efectuar dentro de algunas semanas un viaje a Jordania y a Israel. La cruz fue cargada durante un momento por dos religiosos de la "Tierra Santa".

La escritura de las reflexiones leídas en cada una de las 14 estaciones del martirio de Cristo fue confiada por el Papa al arzobispo indio de Guwahati (Assam), monseñor Thomas Menamparampil, quien preside las conferencias episcopales católicas de Asia.

El religioso salesiano quiso entregar "un himno a la esperanza".

"Cuando una calamidad nos convierte en víctimas, la confianza en nosotros mismo es afectada y nuestra fue es puesta a prueba. Pero no todo está perdido en los momentos de dificultad", anunció el arzobispo Menamparampil, autor de las reflexiones.

"La historia está llena de odio y de violencia. También hoy en día somos testigos de violencias increíbles: homicidios, violencia contra las mujeres y niños, secuestros, extorsiones, conflictos étnicos, violencia urbana, torturas físicas y mentales así como violaciones de los derechos humanos", denunció en las meditaciones que acompañan cada estación.

El religioso salesiano citó personajes como Madre Teresa de Calcutta, Mahatma Gandhi, Shakespeare o Dante Alighieri e hizo referencias a catástrofes como el tsunami o la bomba atómica, según el texto divulgado con anticipación por el Vaticano.

Benedicto XVI se unió a la procesión al final, mientras la cruz era cargada, en las 14
estaciones del calvario padecido por Cristo, por un joven minusválido, una familia romana, un enfermo y un voluntario de una asociación humanitaria.

La mayor parte de la ceremonia fue oficiada por el cardenal italiano Agostino Vallini, vicario de Roma y transmitida en directo por la televisión pública italiana.

El sábado en la noche, el Papa presidirá en la basílica de San Pedro la velada pascual antes de la misa de Pascua del domingo y la tradicional bendición "urbi et orbi" en todas las lenguas

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