Biden se da por vencido en otra primaria y su favoritismo tambalea

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El candidato demócrata más firme hasta ahora cayó del primer lugar al tercero en las intenciones de voto en las elecciones de mañana en New Hampshire. Su campaña se esfuerza por mantenerlo en liza.

Manchester - Después de sufrir una paliza en Iowa y reconocer que probablemente perderá mañana las primarias demócratas de New Hampshire, el exvicepresidente estadounidense Joe Biden se encuentra bajo una fuerte presión para revertir su tambaleante carrera a su candidatura.

Biden ha sido el favorito en los sondeos realizados a nivel nacional durante más de un año, pero su envidiable posición está cada vez más amenazada, y sus rivales, incluidos un senador socialista y un alcalde de una pequeña ciudad, huelen sangre.

Biden, un moderado de 77 años se ve eclipsado por candidatos en su mayoría más jóvenes, con discursos más claros y una buena presencia en televisión.

Las encuestas de opinión realizadas en New Hampshire muestran que Biden cayó del primer al tercer lugar, detrás del veterano senador Bernie Sanders, de 78 años, y Pete Buttigieg, el exalcalde homosexual de South Bend, Indiana, de 38 años.

“No preocuparme sería una estupidez”, reconoció Will Johnson, un estudiante de derecho de 23 años del norte de Pittsburgh, que respalda al exvicepresidente.

“Esperemos un esfuerzo más concertado por parte de su campaña para lograr que la gente lo apoye”, agregó, y consideró que Biden es “la mejor opción” para derrotar al presidente Donald Trump en los comicios de noviembre.

Biden se tomó libre el jueves, cinco días antes de los comicios, para reunirse con sus principales asesores y evaluar el camino a seguir. Pero al comienzo del debate televisado del viernes entre los siete precandidatos demócratas calificados, cometió un sorprendente error.

“Recibí un golpe en Iowa, y probablemente recibiré otro aquí”, dijo, dejando perplejos a Will Johnson y a otros de sus seguidores.

Biden, quien desistió de presentarse a las primarias demócratas de 2016 tras la muerte de su hijo Beau, ha visto cómo su camino a la nominación para las presidenciales de noviembre próximo se hace cada vez más cuesta arriba.

Se vio involucrado en las presiones del presidente Donald Trump a su par de Ucrania para que lo investigara junto a Hunter, su otro hijo, quien trabajó en una empresa de energía de ese país mientras fungía como vicepresidente.

No han surgido pruebas de irregularidades, pero Trump ha criticado a los Biden como corruptos.

El desempeño inestable de Biden en la campaña causa honda preocupación en el aparato del Partido Demócrata.

¿Es alarmante la situación? “Sí”, dijo el exalcalde de Chicago Rahm Emanuel, que ocupó un alto cargo en la administración de Barack Obama, de quien Biden fue mano derecha.

“Si algunos candidatos llegan repetidamente en tercer o cuarto lugar, la lógica indica que será muy duro permanecer en carrera”, observó.

Después del debate del viernes, la asesora principal de Biden, Symone Sanders, entró en una dinámica de control de daños.

“Sabemos que esta podría ser una batalla cuesta arriba, pero la realidad es que todavía estamos en carrera”, dijo a periodistas, señalando que demográficamente los estados que votan a continuación son más representativos de la diversidad de Estados Unidos que los abrumadoramente blancos Iowa y New Hampshire.

Biden aspira a recuperarse en las primarias de los estados del sur, donde goza del apoyo de la comunidad negra, en Carolina del Sur el 29 de febrero y luego en el “Supermartes” del 3 de marzo.

En un acto el sábado en un teatro de Manchester, intensificó sus ataques contra Buttigieg, menospreciando su experiencia como “alcalde de una pequeña ciudad” y destacando su propia carrera y sus éxitos como vicepresidente.

Y respecto a Sanders, dijo que si el veterano senador llega a ganar la nominación, cada demócrata “tendrá que llevar la etiqueta que él ha elegido para sí mismo, la de ‘socialista democrático’”, con lo cual difícilmente podrá derrotar a Trump.

Biden pronunció su discurso leyendo de un teleprompter, con lo cual el evento careció de espontaneidad y atractivo popular.

“Siempre me ha encantado Joe Biden, pero debe demostrarme lo que afirma”, dijo Mary Aarons, una ejecutiva del medio editorial de 61 años aún indecisa.

“Siento que está apuntando demasiado a lo que hizo en el pasado... más de lo que va a hacer en el futuro”, agregó Nicole Clegg, de 45 años, una maestra de escuela local que también se declaró indecisa.

El senador Chris Coons, quien respalda a Biden, recordó que Bill Clinton “perdió 10 de las primeras 11 primarias” en 1992 antes de ganar la carrera demócrata y ser elegido presidente.

“Esto no ha terminado”, consideró. Biden “tendrá que trabajar más duro, luchar más fuerte y establecer distinciones más definidas, pero es capaz de hacerlo”.

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