Biden debutará con la promesa de un sendero a la ciudadanía para 11 millones de inmigrantes

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El proyecto de ley establece un proceso de ocho años hacia la regularización. Sin embargo, no establece mayores controles fronterizos, lo que hace dudar de su suerte en el Congreso.

Washington - El demócrata Joe Biden planea presentar hoy, en su primer día como presidente de Estados Unidos, un proyecto de ley para regularizar a 11 millones de indocumentados que viven en el país en el término de ocho años, una iniciativa que representa un giro drástico con respecto a las duras políticas migratorias de Donald Trump.

Según trascendió ayer, el proyecto de ley al respecto, de cientos de páginas, ya fue redactado e incluye un camino inmediato a la ciudadanía para los llamados “dreamers” (soñadores), es decir quienes llegaron ilegalmente a Estados Unidos de pequeños. Asimismo establece ayudas a países de Centroamérica de donde provienen miles de inmigrantes ilegales, informaron CNN y otros grandes medios.

Con este proyecto, Biden buscará cumplir una importante promesa de campaña realizada a los votantes latinos y otras comunidades de inmigrantes después de cuatro años de políticas restrictivas y deportaciones masivas de Trump.

Asimismo, el demócrata firmará decenas de decretos (órdenes ejecutivas), según un memorando del jefe de gabinete entrante, Ron Klain, que incluye la rescisión de la prohibición de arribos desde países predominantemente musulmanes.

La nueva norma, que abarcaría a todos aquellos que viven en el país sin estatus legal partir del 1 de enero de 2021, proporciona un camino de ocho años hacia la ciudadanía, uno de los más rápidos, conformados por cinco hacia un estatus legal temporal o una tarjeta verde –permiso de residencia–, y tres más hacia la naturalización.

Además, tanto los “dreamers” como los trabajadores agrícolas y las personas bajo estatus de protección temporal podrían tramitar más rápido la residencia en caso de que ya estén trabajando o estén en la escuela, afirmó CNN.

Sin embargo, el proyecto de ley no es tan completo como la última gran reforma migratoria propuesta cuando Biden fue vicepresidente de Barack Obama, ya que no incluye un apartado sobre un refuerzo importante de la seguridad fronteriza, algo que favorecen muchos republicanos, lo que pone en duda la aprobación en un Congreso dividido.

Tampoco crea ningún nuevo trabajador invitado u otros programas de visas.

No obstante, aborda algunas de las causas fundamentales de la migración de Centroamérica a Estados Unidos y otorga subvenciones para el desarrollo de la fuerza laboral y el aprendizaje del idioma inglés.

Como candidato, Biden calificó las acciones migratorias de Trump como un “asalto implacable” a los valores estadounidenses y dijo que buscaría “deshacer el daño”.

Sin embargo, aunque el nuevo presidente se comprometió a adoptar un enfoque más humano con quienes lleguen a la frontera sur del país, los funcionarios entrantes advirtieron a los migrantes que el retroceso de las políticas restrictivas de Trump tomarán tiempo, algo que Biden reconoció.

Mientras tanto, ya se pusieron en marcha planes para prepararse para los recién llegados, que aumentaron desde el año pasado y presentan un desafío inmediato para la administración entrante.

Por su parte, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que sigue de cerca los desarrollos de una caravana de migrantes hondureños que se dirige a Estados Unidos desde Guatemala, y agregó que está hablando con funcionarios del Gobierno estadounidense y de Centroamérica, incluido el Gobierno entrante de Biden.

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