Peligroso: Lukashenko ordena poner fin a las protestas en Bielorrusia y se teme que arrecie la represión

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El presidente dará una muestra de su fuerza coercitiva mientras la UE debate cómo sancionar al régimen sin provocar la participación de Rusia en el conflicto, ante el temor de una guerra como la de Ucrania.

El presidente de Bielorrusia, Alexander Lukashenko, ordenó el miércoles a la policía poner fin a las protestas opositoras en Minsk, en una señal de peligrosa escalada de la crisis luego de una semana y media de manifestaciones multitudinarias contra su gobierno y los resultados de las últimas elecciones.

"No debería haber más desorden de ningún tipo en Minsk", dijo Lukashenko en comentarios reportados por la agencia oficial de noticias Belta. "La gente está cansada. Las personas demandan paz y tranquilidad", sostuvo.

El mandatario ordenó reforzar la seguridad de las fronteras para evitar un "flujo de combatientes y armas". Los trabajadores de medios estatales que renunciaron durante las protestas por las políticas del gobierno no serán recontratados, dijo.

La orden de Lukashenko se produjo en momentos en que los líderes de la Unión Europea (UE) se reunieron de emergencia para analizar la convulsión política en Bielorrusia, un leal aliado de Rusia, que militarizó las fronteras europeas.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, anunció que el bloque decidió no aceptar el resultado de las elecciones en Bielorrusia, al no cumplirse los estándares mínimos, y que se impondrán sanciones contra los dirigentes detrás de la brutalidad policial y del fraude electoral.

Sin embargo, también se prevé que eludan tomar medidas dramáticas que puedan provocar una intervención de Moscú, ante el temor de revivir una crisis como la ocurrida en 2014 en Ucrania, que terminó con la anexión rusa de Crimea.

"No hay duda de que se produjeron violaciones masivas del Estado de derecho en las elecciones", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, desde Berlín, tras la teleconferencia de los mandatarios europeos. "Estamos del lado de los manifestantes pacíficos", agregó.

Hasta ahora, el mandatario ruso, Vladímir Putin, ha aportado un tímido apoyo a su vecino pero advirtió contra cualquier "intento de injerencia extranjera" en Bielorrusia.

La líder opositora Svetlana Tijanóvskaya había exhortado a la UE a rechazar los resultados de las elecciones en Bielorrusia en las que Lukashenko, en el poder desde 1994, fue declarado vencedor con más del 80% de los votos.

Las protestas antigubernamentales dejaron un tercer muerto este miércoles, un manifestante de 43 años que resultó herido por una bala en la cabeza, según sus allegados y la prensa, tras participar el 11 de agosto en una manifestación, durante la cual la policía reconoció que disparó balas reales.

"La gente, que salió a defender su voto en las calles de sus ciudades en toda Bielorrusia, fue brutalmente golpeada, encarcelada y torturada por el régimen que se aferra desesperadamente al poder", afirmó Tijanóvskaya, refugiada en Lituania. "Lukashenko perdió toda su legitimidad", declaró.

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