16 de octubre 2007 - 00:00

Bolivia: condenan a Chávez por advertencia de guerra

Hugo Chávez le hace la venia a Raúl Castro, con quien firmó nuevos acuerdos de cooperación.Los recursos extraordinarios del petróleo venezolano se han convertido en los últimosaños en un salvavidas para el agotado régimen cubano.
Hugo Chávez le hace la venia a Raúl Castro, con quien firmó nuevos acuerdos de cooperación. Los recursos extraordinarios del petróleo venezolano se han convertido en los últimos años en un salvavidas para el agotado régimen cubano.
La Paz (EFE, AFP) - La advertencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, de instaurar un «Vietnam de las ametralladoras» si su aliado Evo Morales es derrocado o asesinado desató ayer fuertes protestas y acusaciones de injerencia en Bolivia, incluso en el gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS).

Durante la emisión de su programa «Aló Presidente», el domingo en Santa Clara, Cuba, Chávez anunció que «los venezolanos no nos vamos a quedar de brazos cruzados» si Morales es derrocado. Ante esa eventualidad, Bolivia - según el venezolano - «no será el Vietnam de las ideas, no será el Vietnam de la Constituyente, sería entonces, a lo mejor, Dios no lo quiera, el Vietnam de las ametralladoras, el Vietnam de la guerra».

Chávez hizo alusión al tema durante su programa de radio en honor al guerrillero Ernesto Che Guevara, quien lanzó en los años 60 la consigna de crear «uno, dos, muchos Vietnam» contra EE.UU.

Países vecinos de Bolivia como la Argentina y Brasil no emitieron opinión sobre la amenaza.

El diputado Iván Canelas, del oficialista MAS, declaró que «de mi gusto sería que el presidente Chávez no haga declaraciones de esta magnitud», porque «nos generan problemas en el país».

  • Exigencia

    Los dichos de Chávez hicieron que la oposición exija al canciller David Choquehuanca que le pida al embajador de Venezuela en La Paz «una retractación o, de lo contrario, se revisen las relacionesdiplomáticas», según el congresista conservador Oscar Ortiz.

    Otros dirigentes de la misma agrupación Podemos, la primera fuerza opositora, cuyo jefe es el ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002), como el senador Walter Guiteras, dijeron que las declaraciones de Chávez «nos dan rabia, nos causan odio hacia este dictador que está tratando de tomar América latina».

    El propio «Tuto» Quiroga, quien estuvo el fin de semana en Caracas para asistir a una reunión con opositores a Chávez, arremetió contra el gobierno indígena de su país al afirmar que «es triste que no tenga la dignidad de defender» al país de esas «vergonzosas, lacerantes y dañinas declaraciones».

    «Le puedo asegurar que Evo Morales va a terminar su mandato, a no ser que usted (Chávez), siguiendo su práctica en varios países, financie la convulsión para derrocar a Evo Morales y poner a ( vicepresidente Alvaro) García Linera» en el gobierno, dijo el ex presidente.

    «El señor Chávez, como siempre, muy valiente de boca, pero sabemos bien que el señor Chávez es cobarde para la lucha», agregó Quiroga, que gobernó Bolivia en el período 2001-2002.

    El líder de Unidad Nacional (centroderecha), Samuel Doria Medina, manifestó que lo que busca Chávez con sus declaraciones «es distraer a la opinión pública internacional y de su país por los problemas que hay en Venezuela».

    El presidente de la Comisión Internacional de la Cámara de Diputados, Michiaki Nagatani, del Movimiento Nacionalista Revolucionario, señaló en tanto que el comentario del venezolano es « desubicado en el contexto actual de Bolivia».

    Morales y sus ministros denuncian continuamente a la «derecha» y a la «oligarquía» de conspirar en su contra por los cambios que afectan sus intereses, como la nacionalización del gas y la reforma agraria.

    El gobierno respondió a las críticas afirmando que las amenazas de Chávez son un gesto de «solidaridad continental latinoamericana». Así lo señaló ayer, en conferencia de prensa, el ministro de Defensa, Walker San Miguel, quien agregó que no hay que entender esas palabras como una «injerencia» y que son la «percepción de un jefe de Estado» que «hay que respetar».
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