11 de mayo 2005 - 00:00

Bolivia en crisis por la nueva ley

Tarija quiere su autonomía. Santa Cruz también. Bolivia está más convulsionada a partir de la ley del Congreso que triplicó el canon que pagan las petroleras extranjeras. Si unos quieren independizar, por ahora administrativamente, su región para separarla de las más paupérrimas, la extrema izquierda quiere nacionalizar y no una ley que encarece, sobre todo, el gas. El presidente Mesa devolvió anoche la ley al Congreso con observaciones, con lo que la crisis se prolonga. Actuó así en medio de presiones de todos lados y con escaso poder político detrás. El temor es que, a través de la concertación que el mandatario propuso anoche en un mensaje por TV, la parte del Congreso que responde al dirigente cocalero Evo Morales le pueda sancionar otra norma peor, totalmente a contramano de lo que exige el Fondo Monetario. Sigue latente en Bolivia el riesgo de enfrentamientos civiles.

Bolivia en crisis por la nueva ley
La Paz (Reuters, AFP, EFE, ANSA, diarios locales) - El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, devolvió al Congreso con una observación total la polémica Ley de Hidrocarburos y convocó a los líderes políticos y sociales a reunirse el 16 de mayo para «preservar la unidad del país» a la que considera en riesgo.

Así lo anunció anoche, en un mensaje al país transmitido por radio y televisión, en momentos en que su gobierno vuelve a enfrentar una fuerte ola de protestas y conflictos sociales, cuyos reclamos van desde las autonomías regionales hasta la nacionalización lisa y llana del gas
.

Según Mesa, su observación a la norma «es de carácter conceptual» porque «creo que la ley es en este momento un instrumento de división de Bolivia».

«La Ley de Hidrocarburos tenía por objetivo darle a Bolivia un horizonte de esperanza, de certeza, de seguridad hacia adelante y creo que el contexto de hoy está mostrando todo lo contrario», apuntó.

Contrarios a la legislación, los sindicatos tenían previsto desencadenar desde el lunes 16 una arremetida con huelgas, manifestaciones y cortes de ruta en demanda de la nacionalización de la riqueza gasífera.

En la otra vereda, las multinacionales petroleras y amplios sectores de empresarios bolivianos consideraron a la ley aprobada por el Congreso como «confiscatoria». Similares adjetivos fueron vertidos por el gobierno de Mesa.

En su mensaje de anoche, Mesa fijó «cuatro objetivos concretos» como agenda de la reunión de los principales actores políticos y sociales: la «orientación y definición» de la Ley de Hidrocarburos, la elección de gobernadores -prevista para el 12 de agosto-, y las convocatorias a un referendo autonómico y a una Asamblea Constituyente.


El jefe de Estado reiteró que «la unidad de Bolivia hoy está en serio riesgo. Creo que el concepto de unidad está en riesgo», razón por la cual observó, amparado en la Constitución Política, la nueva legislación.

• Símbolo

«La Ley de Hidrocarburos es mucho más que un instrumento técnico o económico. Está simbolizando el entrabamiento en que está en este momento Bolivia», machacó.

Al «encuentro por la unidad de Bolivia» fueron también convocados los ex presidentes
Lydia Gueiler, Jaime Paz Zamora y Jorge Quiroga, además de empresarios, alcaldes y miembros del Tribunal Constitucional.

El destino de la ley energéticaes
crucial para la región, ya que, de ser refrendada por el presidente, podría encarecer la imprescindible provisión de gas a la Argentina -y, a través de ella, a Chile- y dar por tierra definitivamente con el proyectado gasoducto en el norte argentino. Acentuaría, además, la preeminencia de Brasil, que se aseguró el precio fijo del gas por largo tiempo.

La decisión de Mesa, que, de hecho, lejos de definirla prolonga la crisis, se conoció en momentos en que el país vive un fuerte clima de agitación.

«Hay líos en todos los departamentos. Los ministros no tenemos otra alternativa que viajar a los sitios en conflicto para buscar una solución», dijo el ministro de Gobierno (Interior),
Saúl Lara.

Señaló que el sureño departamento de Tarija -rico en gas- entró ayer en su sexto día de «paro cívico» en demanda de mayor autonomía.

Además de autonomía, Tarija exige que Mesa vete la Ley de Hidrocarburos para que el Congreso cambie el artículo 23 y consigne que ese departamento será sede de la presidencia de la refundada Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y de la Superintendencia de Hidrocarburos. Piden también el asfaltado de una carretera hasta la frontera con Paraguay.

Asimismo, manifestantes «sin tierra» mantenían anoche a 66 rehenes en la hacienda Los Yuquises, en el este del país. Los descontentos golpearon a los rehenes, mayormente indígenas de la etnia ayorea, y causaron seis lesionados que fueron evacuados a un hospital de Santa Cruz.

Por su parte, organizaciones cívicas del departamento de Santa Cruz (de actividad agroindustrial y petrolera, el más rico de Bolivia) otorgaron un plazo hasta mañana para que el Congreso apruebe la convocatoria de un referendo sobre autonomías regionales.

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