18 de mayo 2005 - 00:00

Bolivia: la prensa castigó duro al presidente

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, vive la fantasía de creer que conduce el país cuando su poder está severamente debilitado, según la ácida visión del diario paceño La Razon.
El presidente de Bolivia, Carlos Mesa, vive la fantasía de creer que conduce el país cuando su poder está severamente debilitado, según la ácida visión del diario paceño "La Razon".
La Paz (AFP, EFE, ANSA, Reuters y diarios locales) - La prensa boliviana dijo ayer que el presidente, Carlos Mesa, «se lavó las manos» al no vetar ni promulgar la controvertida Ley de Hidrocarburos y permitir al Congreso imponer la norma.

Aun antes de conocerse esa decisión, la prensa-local ya había castigado duramente al mandatario, evocando en sus comentarios la posibilidad creciente de un adelantamiento de los comicios presidenciales.

Según el influyente diario «La Razón», de La Paz, «las críticas al presidente son una constante en las columnas de los periódicos y en las declaraciones de actores políticos, empresariales y sindicales; éstas -añadió- se han agudizado en los últimos cuatro días», especialmente por el tiempo constitucional que el mandatario se tomó para decidir sobre la nueva Ley de Hidrocarburos.

• Opiniones coincidentes

De acuerdo con «La Razón», los artículos de la prensa «tienen un común denominador: pedirle al presidente que gobierne o en su defecto que el Congreso analice la posibilidad de adelantar las elecciones generales».

Humberto Vacaflor, columnista de «La Razón», señaló que la ley del gas «ha creado tal convulsión en el país que está a punto de adelantar la llegada del último día del mandato de Mesa».

Manfredo Kempff
, otro columnista del mismo medio, aportó la visión regional, desde una zona donde crecen los intentos autonomistas. «Desde Santa Cruz se tiene la impresión de que éstos son los últimos días de Carlos Mesa. Pero hay más, los cruceños creen que Mesa cayó hace tiempo», indicó.

«El Nuevo Día»
se preguntó «¿Y dónde está el piloto?». Según su columnista político, Lorgio Serrate, «nos preguntamos al mirar el ritmo sinuoso y peligroso de Bolivia, ¿y dónde está el piloto? No vemos señales del conductor».

Cayetano Llobet
, columnista del paceño «La Prensa», atacó directamente al afirmar «que Mesa no sabe de política, creyó sorprender al país y resultó sorprendido por el país. Pensó que el ego podía suplir a la organización».

«La Prensa» consultó a otros analistas, unánimes también en sus críticas al mandatario.

Jorge Lazarte opinó que el mandatario tiene muy poco que ofrecer a la gente porque «ha ido erosionando su imagen poco a poco. Está perdiendo el apoyo de la clase media, de sectores productivos y del resto de la gente que no sabe qué podrá hacer. El mismo gobierno ha agravado su situación y se encuentra atrapado en sus propias dudas».

El experto añadió que el presidente ya no puede gobernar, pues «administrar un país no es dar la razón a todos».

Alvaro García Linera
, también analista político, comentó que «hay un potenciamiento radical del polo de sectores sociales y un debilitamiento del centrismo al que representa Mesa, quien ha perdido el control frente a estamentos populares y cívicos».

Linera agregó, según el periódico, que una de las salidas sería el adelantamiento de las elecciones, aunque eso ayudaría a resolver apenas «algunos problemas coyunturales», ya que «las dificultades estructurales implicarán un proceso de años». «El Presidente ha dejado pasar todas sus oportunidades», sentenció.

Según reflejaron los medios, el empresariado, el gran sostén de Mesa hasta el momento, también comenzó a perder la paciencia, al punto que el gerente de la Cámara de Exportadores,
José Kuhn, dijo: «Estamos cansados de acrobacias verbales. Creo que se necesitan decisiones serias, creo que se necesita gobernar».

En este contexto, es natural que las críticas a Mesa se hayan acentuado después de lo que se definió como «lavarse las manos» respecto de la Ley de Hidrocarburos.

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