La Paz (AFP) - Sindicatos, campesinos y el poderoso Movimiento Al Socialismo (MAS), del líder cocalero Evo Morales, apuntan a la toma del poder en Bolivia, fortalecidos por la insurrección popular de octubre, que precipitó la caída del presidente liberal, Gonzalo Sánchez de Lozada. Los líderes de la Central Obrera Bolivia (COB), Jaime Solares; de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos, Felipe Quispe; y un influyente dirigente del MAS, Antonio Peredo, todos marxistas leninistas, admitieron por separado al diario «La Razón» un proyecto para tomar el poder en Bolivia.
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Dirigente minero de filiación comunista y enconado adversario de Sánchez de Lozada, Solares estima que la toma del poder pasa por la «preparación revolucionaria sindical». «Hay que ver que los sindicatos de trabajadores estén preparados para la revolución y por eso hay que hablar de las ideologías marxista y socialista», dijo Solares.
Sostuvo que «el país debería ser como Cuba, una solución para lograr un cambio», agregó.
Ex guerrillero y líder de los campesinos aymaras del oeste andino boliviano, Quispe apunta también a un gobierno obrero-campesino, pero presidido por un indígena.
Acusado de racista y promotor de un discurso que marca a fuego las diferencias entre «q'aras» (blancos) y «taras» (indígenas en lengua nativa), Quispe cree que «ya es hora de que las mayorías indígenas y originarias tomen el poder y gobiernen con la clase obrera y los gremios que, desde siempre, fueron maltratados, humillados».
Quispe, quien había prometido una tregua de 90 días al nuevo presidente Carlos Mesa, dijo que un gobierno indígena-obrero-campesino «debe tener la oportunidad de iniciar un cambio sobre la base de igualdad, paz y honestidad».