Bolsonaro saca a la calle a su militancia en una pulseada a todo o nada con el Supremo

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Busca forzar la renuncia de jueces. El propio presidente advirtió sobre una "ruptura" institucional. Se espera que participen policías y militares. Peligro de choques con manifestantes de izquierda. Analistas advierten que una concurrencia importante lo fortalecería, pero que una magra afectaría severamente su poder.

Brasilia - Brasil se apresta a vivir hoy, día de su fiesta nacional, una jornada de alta tensión y riesgo institucional con manifestaciones convocadas por el presidente, Jair Bolsonaro, quien busca movilizar a sus bases en plena caída de popularidad para forzar renuncias en el Supremo Tribunal Federal (STF).

En las principales ciudades, sobre todo en Brasilia y San Pablo, se desplegarán importantes dispositivos de seguridad para evitar desmanes en las concentraciones oficialistas -en las que participarían policías en actividad-, teniendo en cuenta que asimismo están convocadas marchas contra el mandatario ultraderechista.

“Llegó la hora de decir el día 7 que nos volvimos independientes, de decir que no aceptamos que alguien en Brasilia quiera imponer su voluntad”, exclamó Bolsonaro durante un discurso la semana pasada.

Era una clara alusión a los jueces del Supremo y del Tribunal Superior Electoral (TSE), contra los cuales está en pie de guerra desde hace semanas después de que estos abrieran varias investigaciones contra él y su entorno, entre otras cosas por difundir informaciones falsas acerca de un supuesto fraude en las elecciones del año que viene. El viernes, Bolsonaro fue más allá y dijo que las protestas serán un “ultimátum” para los jueces de la máxima corte. El sábado, en tanto, citó la posibilidad de una “ruptura” institucional.

La tensión en el país es grande. Como demostración de los temores, el influyente sitio de Folha de S. Paulo tenía ayer los siguientes titulares de su portada: “Aislado, Bolsonaro se embarca en un todo o nada con actos de raíz golpista”; “El presidente está acorralado por la economía, la crisis con la Justicia y derrotas en el Congreso”; “La acción automatizada pro-Bolsonaro en Twitter aumenta en vísperas del 7 de septiembre”. En tanto, O Globo advirtió que “los ministros del STF articulan tras bambalinas para contener la crisis con el Planalto”.

El empresariado está esperando a conocer el tenor de los discursos del presidente en Brasilia y San Pablo para dar a conocer un comunicado en apoyo a la normalidad institucional. En tanto, el presidente del STF, Luiz Fux, expresó su preocupación por el tono beligerante del presidente y sus seguidores. “En una democracia, las manifestaciones son pacíficas y la libertad de expresión no debe ser sinónimo de amenazas o de violencia”, advirtió.

El exparacaidista, cuya popularidad está en su nivel más bajo en gran parte por su gestión de la pandemia, que dejó hasta el momento 580.000 muertos en el país, prevé las marchas a lo grande: ha anunciado su presencia por la mañana en Brasilia y por la tarde en San Pablo, donde espera reunir a “más de dos millones de personas”.

Para Geraldo Monteiro, politólogo de la Universidad Estadual de Río de Janeiro, el presidente se juega “el todo por el todo” después de haber estirado la cuerda al máximo con sus ataques recurrentes al sistema electoral, el Supremo y el Congreso. Si tiene éxito, ofrecerá una “demostración de fuerza que puede darle más margen de maniobra” y un nuevo impulso para las elecciones presidenciales de 2022, en las que según los sondeos sería ampliamente derrotado por el expresidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, quien todavía no ha confirmado su candidatura. Pero en caso de un fiasco, quedaría “más acorralado” y con riesgo de ser abandonado por sus aliados políticos y el mundo empresarial.

La apuesta de Bolsonaro también es arriesgada porque su embestida contra las instituciones ha sido mal digerida por algunos de sus aliados más cercanos, como el presidente de la Cámara de Diputados, Arthur Lira. “El presidente es consciente de la responsabilidad que tiene y que será el único perdedor si hay tumultos”, advirtió.

Para el politólogo André Rosa, el riesgo de violencia es real. “Frente a los grupos opositores, la militancia bolsonarista es muy reactiva, así que seguro que van a querer ir a la guerra. El bando bolsonarista no es pacífico, es un grupo proarmas. Habrá policías de licencia, exmilitares”, advirtió.

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