28 de abril 2005 - 00:00

Bomba de derroche y crudo populismo

Caracas- Los petrodólares venezolanos se despilfarran en busca únicamente de rentabilidad política. El presidente Hugo Chávez tiene cien ideas al día. Unas 97 son desechadas por inviables, pero las tres restantes pueden costar mucho dinero a Venezuela al buscar tan sólo repercusión mediática y política en vez de rentabilidad económica.

«Hugo Chávez financia la pobreza para que todos dependan de él.» Un empresario venezolano de origen asturiano explica en pocas palabras la orientación del régimen revolucionario que en forma gradual se está implantando en Venezuela.

Financiar la pobreza, sin crear riqueza, le cuesta muy caro al Estado: en seis años no sólo se han gastado los 200.000 millones de dólares ingresados con el alto precio del petróleo, sino que se aumentó la deuda externa (de 22.000 millones de dólares se pasó a 27.000) y se multiplicó la deuda pública interna (en seis años, de 1.069 millones de dólares se pasó a 13.500). Hay que añadir los 1.000 millones de bonos en euros y una nueva emisión por otros 1.500 millones.

Con carácter institucional, y para evitar que el presidente de turno dilapidara los ingresos petroleros en tiempos de bonanza, se creó en su día el Fondo de Estabilización Macroeconómica, destinado a generar ahorro cuando el precio del crudo superara el fijado en el presupuesto nacional. El diferencial se reservaba para cuando la cotización fuera baja; era como un seguro para coyunturas de déficit fiscal. Chávez no sólo eliminó ese Fondo, sino que, como si se tratara de una caja chica, echó mano de los 7.000 millones de dólares que en 2002 ya estaban ahorrados.

• Irresponsabilidad

El aumento de la deuda ha ocurrido en medio del auge petrolero. Según el analista Gustavo García Osio, lo que ocurre con Chávez es igual a lo que pasó en la primera gestión de Carlos Andrés Pérez y en el gobierno de Luis Herrera, cuando la deuda pública se multiplicó en medio de una suba espectacular de los hidrocarburos, cuyas malas consecuencias el venezolano conoce muy bien.

Cuando el precio del crudo bajó, la deuda se hizo impagable, lo que trajo devaluaciones sucesivas del bolívar y el deterioro del gasto público. Según el economista Hugo Faria, Chávez muestra gran «irresponsabilidad fiscal» al financiar el incontenible gasto público no sólo con petrodólares y aumento de la deuda, sino con sucesivas devaluaciones. Lo curioso es que Chávez devalúa mientras su mentor, Fidel Castro, gracias a los 1.000 millones de dólares que recibe de Venezuela en petróleo barato, que en parte revende, revalúa el peso.

Gran parte de los ingresos actuales se dilapida en gasto corriente en busca de rentabilidad electoral.
Chávez lo dijo en forma diáfana: el dinero hay que usarlo con criterio político y no económico. La compra de bonos argentinos por valor de 500 millones de dólares no es recomendable económicamente, pero sí políticamente. Las entregas de crudo a Cuba lo mismo. Aunque la entrada de petrodólares es cuantiosa, las salidas son superiores.

• Aumento de pobreza

El presupuesto del Ministerio de Defensa, que supera al de Educación, se incrementó con la desaforada compra de material bélico. Los gastos militares se disparan con la creación de un cuerpo de reservistas que equivale a un ejército paralelo, que debe estar integrado por cientos de miles de personas. De igual forma, en los últimos meses ha creado cinco nuevos ministerios, con el consiguiente aumento de personal.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) registra que
entre febrero de 2004 y febrero de 2005 el sector público contrató a 227.201 trabajadores; en el mismo período, el sector privado sólo añadió a su plantel 24.069 empleados.

Aunque Chávez destina buena parte del ingreso petrolero a planes asistenciales destinados a la gente más desfavorecida,
durante su mandato la pobreza ha aumentado en 10,2 puntos porcentuales. Según el presidente del INE, Elías Eljuri, cuando Chávez asumió la presidencia, el índice de pobreza era de 42,8%, mientras que a fines de 2004 había subido 53% (organismos no oficiales lo elevan a 80%, con 50% de la población en pobreza extrema). «La pobreza se traga a Chávez; pensó que la pobreza se reduce con subsidios y regalando dinero, pero sólo creando riqueza se la combate en forma sostenible. A Chávez no le preocupa generar crecimiento. Como considera que la riqueza está mal repartida, busca eliminar las desigualdades empobreciendo a todos», comenta el empresario Gustavo Nahmens. En vez de apoyar la iniciativa privada, hostiga al empresario, al que considera como enemigo por haber firmado a favor del referéndum revocatorio.

Según datos de Fedecámaras,
en los últimos seis años ha desaparecido la mitad de las empresas privadas, con el subsiguiente aumento del desempleo.

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