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El presidente Temer, en el centro, junto a Jucá (izq.) y Calheiros.
Según dijo Machado a la policía, durante su gestión al frente de Transpetro, entre 2003 y 2015, pagó al menos 70 millones de reales (unos 19,5 millones de dólares) a líderes del PMDB. Los fondos, afirmó, fueron desviados de contratos de la empresa estatal. Machado es considerado un "ahijado político" de Calheiros, quien fue quien lo recomendó para el cargo al frente de la subsidiaria de Petrobras.
En los audios grabados por él, se escucha a Jucá hablar de que con la caída de Rousseff y el ascenso de Temer al gobierno, se podría alcanzar un "gran pacto" político destinado a "frenar la sangría" que a su entender representa la Lava Jato.
La divulgación de ese diálogo provocó la salida de Jucá del estratégico ministerio de Planificación, tras lo cual reasumió su escaño en el Senado.
En el caso de Calheiros, fue grabado refiéndose a Janot como una persona cobarde, y asegurando que intentó evitar, sin éxito, que fuera nominado nuevamente como titular del Ministerio Público (Fiscalía).
En el caso de Cunha, quien fue alejado de la presidencia de la Cámara Baja por orden del Supremo, el pedido de arresto, según "Folha", es para evitar que continúe influyendo en el cuerpo.
Cunha ya está procesado en la Suprema Corte por ser uno de los presuntos beneficiarios de los desvíos de fondos en Petrobras, y enfrenta además un pedido de impugnación de su mandato en el Consejo de Ética de la Cámara Baja.
No obstante, diversas maniobras llevadas adelante por sus aliados en el Congreso han permitido que su proceso en la Cámara Baja se venga dilatando desde octubre del año pasado.
De acuerdo con la prensa, Janot alega que la única manera de evitar que continúe influenciando las decisiones del cuerpo es arrestarlo.



