Asunción (EFE, AFP) - La oposición paraguaya fracasó ayer en su intento por someter a juicio político al presidente Luis González Macchi y forzar su salida anticipada del poder, en momentos en que Brasil dijo seguir con «mucha atención la delicada situación política y económica en Paraguay», a raíz de los rumores de golpe en la nación guaraní.
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La «luz amarilla» se encendió en Itamaraty, según declaró una fuente diplomática al diario «Gazeta Mercantil», a causa de los rumores de golpe y desestabilización política que afecta a uno de sus socios en el Mercosur.
Una de las mayores preocupaciones brasileñas respecto de lo que pueda ocurrir en Paraguay se relaciona con los más de 200.000 brasileños que viven en ese país. También el tema de la seguridad de la hidroeléctrica binacional Itaipú, que genera 25% de todo el consumo de energía del sudeste brasileño, es otro de los temas debatidos por la Cancillería local.
Un día después de la derogación de la ley de privatización votada por el Congreso, bajo presión de sectores campesinos y obreros, que golpeó duramente al gobierno paraguayo probablemente para el resto de su gestión, legisladores de la oposición liberal y partidarios del ex general Lino Oviedo buscaron plantear en la última jornada en el pleno de la Cámara de Diputados el pedido de juicio político contra el gobernante, pero se echaron atrás ante la falta de apoyo.
•Momento oportuno
El diputado Luis Villamayor, de la formación política creada por Oviedo, la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (UNACE), dijo que no cejarán en su intento y que esperarán otro momento más oportuno para plantear la petición. Villamayor explicó que el bloque entre liberales y «oviedistas» había podido reunir los dos tercios de los votos de los presentes, pero a última hora algunos de los diputados del gobernante Partido Colorado que prometieron su respaldo se echaron para atrás.
La sesión de los legisladores entró en una etapa de «debate abierto», mientras se sucedían contactos entre los representantes de la oposición y la dirección del Partido Colorado que, pese a las profundas diferencias con González Macchi, cerró filas y no permitió que la petición saliera adelante.
El presidente de la Cámara, Juan Darío Monge, puntualizó que lo que hicieron fue «cerrar filas en torno al Partido Colorado», dando a entender que el apoyo no es al presidente, sino a la continuidad en el poder de un partido que gobierna ininterrumpidamente desde 1947.
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