Brasil: tensión entre gobierno, los sin tierra y hacendados
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"Cualquier acto que transgreda la ley será sancionado con la mayor severidad, sea cometido por los hacendados o por el Movimiento Sin Tierra (MST)", aseguró el ministro de Justicia, Márcio Thomaz Bastos.
El ministro admitió estar "muy preocupado" con el clima de tensión que existe en algunos lugares del país a causa de recientes ocupaciones o intentos de invasión de tierras por parte de miembros del MST, que han llevado a algunos hacendados a distribuir armas entre sus empleados para "defender" sus propiedades.
Según el ministro, los servicios de inteligencia de la Policía Federal alertarán al gobierno si fuese necesario usar la fuerza, si el clima de tensión en el campo queda fuera de control.
Esa reunión, la primera entre Lula y los líderes campesinos, fue además la segunda visita entre dirigentes del MST y un presidente brasileño desde la fundación de la organización, hace veinte años.
El hecho de que Lula recibiera a los campesinos en el Palacio de Planalto, sede del Gobierno, causó reacciones enfrentadas.
"Fue un gesto de cordialidad", justificó José Dirceu, ministro jefe de la Casa Civil.
Pero el diputado José Carlos Aleluia, líder del opositor Partido del Frente Liberal (PFL) en la cámara baja, consideró que el gesto del presidente fue un "error", pues ha dado a entender que apoya al MST abiertamente.
Por otro lado, la Confederación Nacional de Agricultura, que agrupa a los hacendados del país, también exigió ser recibida y manifestó su preocupación porque la justicia aún no ha resuelto nada en los 114 conflictos por tierras existentes en 20 de los 27 estados
brasileños.
El presidente de la Confederación, Antonio de Salvo, dijo temer que el gobierno se solidarice con el MST, al que acusó de promover saqueos, invasiones de tierras y cortes de carreteras, entre otros ilícitos.
El MST, que dice representar a cinco millones de campesinos sin tierras, promueve una reforma agraria de corte marxista en el campo y presiona por ese objetivo mediante la ocupación de haciendas que están consideradas improductivas.
En las últimas semanas, miles de militantes de ese antiguo aliado del socialista Lula ocuparon varias haciendas en distintos puntos del país, lo que llevó a los propietarios a reforzar sus medidas de defensa ante eventuales invasiones.
También han participado en saqueos a camiones que transportaban comida por alejadas regiones del noreste, alegando que "hay hambre" en la zona.
Debido a la creciente tensión en algunas zonas del extenso campo brasileño, un grupo de congresistas, oficialistas y de la oposición, pidió hoy la apertura de una investigación parlamentaria sobre la situación.
Esa investigación se centraría en las zonas más conflictivas, como el Pontal do Paranapanema, en el interior del estado de Sao Paulo, donde los dueños de tierras han contratado a decenas de pistoleros fuertemente armados.
"El primer disparo será de advertencia, pero después se echará plomo", amenazó un pistolero encapuchado en una entrevista con un canal de televisión.
Sin embargo, líderes del MST en la zona, donde están concentrados entre 10.000 y 15.000 campesinos, han afirmado que "ninguna amenaza" los hará desistir de "luchar por la reforma agraria".




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