Mercado financiero profundiza el castigo a Bolsonaro por suba del gasto electoralista

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Los operadores reaccionaron mal al pedido de una "licencia" fiscal del ministro de Economía, el ultraliberal Paulo Guedes. El Gobierno busca allanar la reelección del presidente, muy rezagado frente a Lula en las encuestas. Pero el mundo de los negocios teme que los comicios del año próximo se diriman entre un "populismo" de izquierda y uno de derecha.

San Pablo y Brasilia - Las acciones brasileñas volvieron a desplomarse ayer y el real, a devaluarse en reacción a la ratificación por parte del Gobierno de Jair Bolsonaro de sus planes de incremento del gasto social, ampliamente considerados un proyecto destinado a reforzar las chances del presidente, claramente rezagado en las encuestas frente Luiz Inácio Lula da Silva, en las elecciones de octubre del año próximo.

La respuesta negativa, que profundizó lo ocurrido en ruedas anteriores, fue producto de una declaración del miércoles del ultraliberal ministro de Economía, Paulo Guedes, a favor de una “licencia” en el techo de gasto público comprometido para hacer una administración “más reformista y popular”.

Ante la ola vendedora, Bolsonaro dijo que sus planes sociales no vulneran el techo del gasto, pero los operadores hicieron oídos sordos a esa aclaración.

Así, el índice Bovespa de la Bolsa de San Pablo se derrumbó ayer 2,75% hasta 107.735 puntos, mientras que el dólar comercial subió 1,92% para finalizar a 5,6651 reales, su mayor nivel del año.

Ida y vuelta

Guedes agitó al mercado al admitir que podría no cumplir con el techo constitucional del gasto público para liberar unos 30.000 millones de reales –5.330 millones de dólares–, para aumentar el subsidio del nuevo plan social de Bolsonaro, llamado Auxilio Brasil, en el año electoral. El mismo se propone asistir por doce meses a 17 millones de familias en extrema pobreza.

Ese indicador ha empeorado en la actual gestión, tanto por sus políticas como por el impacto de la pandemia del nuevo coronavirus.

El techo del gasto público es una bandera del liberalismo brasileño, incorporada a la Constitución por el gobierno de Michel Temer en 2016, que impide aumentar por veinte años el presupuesto más allá de la inflación. Sin embargo, Guedes dijo por primera vez que pretende tomar una “licencia” para hacer “más reformista y popular”, pero “no populista”, la administración de Bolsonaro.

Intención

El Gobierno pretende aumentar 20% el plan Auxilio Brasil, que en noviembre reemplazará al Bolsa Familia, el exitoso programa del Partido de los Trabajadores (PT) aplicado en 2003 y que sacó a 54 millones de personas de la miseria.

Los planes sociales nunca fueron actualizados desde 2016, tras la caída de Dilma Rousseff, y ahora Bolsonaro pretende darles a los beneficiarios 100 reales más por 12 meses como parte de una ayuda extra por la pandemia. Es decir que serán 400 reales (71 dólares) por familia del plan Auxilio Brasil, que pretende ser una pata social de Bolsonaro para pelear por la reelección.

Lula da Silva reaccionó al plan del Gobierno de ultraderecha y sostuvo que el PT defiende elevar el plan Bolsa Familia a 600 reales (110 dólares). “Bolsonaro tiene que enfrentar el hambre y la miseria del pueblo y darle mucho más porque no es plata de él, es plata del pueblo que está volviendo al pueblo. Le puede dar plata, pero le vamos a ganar las elecciones” dijo.

Sondeos

De acuerdo con la última encuesta de intención de voto de la consultora Datafolha, Lula da Silva vencería al actual jefe de Estado por 44% contra 26% en la primera vuelta del 2 de octubre del año próximo y quedaría cerca de evitar un balotaje.

Para el mercado financiero, la opción es negativa desde el punto de vista fiscal y plantea para 2022 una opción electoral entre lo que considera el populismo de la izquierda y el nuevo populismo bolsonarista.

Las declaraciones de Guedes fue repudiada por los editoriales de los principales medios de comunicación, que han respaldado casi integralmente en su política económica desde 2019, aunque objetan la figura de Bolsonaro.

Ultraliberal de la escuela económica de Chicago, Guedes, un financista, tiene como referencia lo hecho por la dictadura de Augusto Pinochet en Chile (1973-1990), para la cual trabajó en los años ochenta.

El ministro perdió la pulseada interna del Gobierno con el auxilio social luego de que su figura se viera debilitada por el escándalo de los Pandora Papers, al descubrirse que tiene una empresa offshore en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas con un patrimonio de 9,5 millones de dólares.

La empresa, según Guedes, está declarada ante el fisco brasileño y no tiene movimientos desde que en 2019 asumió el cargo como ministro de Economía de Bolsonaro.

La puja por el techo del gasto público se produce en medio de un aumento de escenas explícitas de familias con hambre buscando alimentos en basurales y haciendo filas para retirar huesos de los frigoríficos.

Al menos 110 millones de personas, casi el 50%de la población, ha vivido en el último año inseguridad alimentaria en Brasil, aunque en situación directa de hambre existen 19 millones de personas, según los datos oficiales reunidos por la Red Brasileña de Investigación sobre Soberanía Alimentaria (Pessan).

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