12 de noviembre 2002 - 00:00

Buckingham soporta aun más escándalos

Londres (Reuters) - La familia real británica, que hace sólo unos meses se deleitaba con las muestras de afecto de la gente, luchaba ayer por mantener su dignidad ante una acusación de violación sexual y tras una semana de embarazosas revelaciones por parte de un mayordomo.

Los asesores reales se reunieron de «emergencia» en los palacios londinenses de Buckingham y St. James para buscar la manera de detener las incómodas versiones de la prensa.

Es que el hombre en el ojo de la tormenta, el ex mayordomo de la princesa Diana, Paul Burrell, viajó a Nueva York, donde ofrecerá hoy una entrevista a la televisión estadounidense.

Burrell leyó ayer en un hotel de Nueva York una declaración en la que afirmó que hizo la revelaciones sobre la princesa Diana no por dinero, sino para asegurarse de que se conociera la verdad.

«El contar mi historia no fue nunca un asunto de dinero», dijo Burrell, de 44 años. «Fue sólo un asunto de verdad y Justicia y de decirlo honestamente y de manera apropiada.»

Tras una semana de bochornosas anécdotas del mayordomo sobre sus años de trabajo junto a Diana, la acusación más grave que ha salido a la luz fue la de una presunta violación homosexual que involucró a empleados de la realeza. Después de la revelación del mayordomo de que Diana hizo una grabación con las declaraciones de la presunta víctima, el ex empleado real George Smith dijo el fin de semana que fue violado por uno de los sirvientes del príncipe Carlos en 1989 y que ese mismo hombre trató de violarlo otra vez en 1995.

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