4 de noviembre 2004 - 00:00

Bush contundente: tendrá más poder en el segundo mandato

La magnitud de la victoria de George W. Bush es incontrastable. Ganó con 51% de los votos frente a 48% de John Kerry. Nunca un presidente estadounidense había recibido semejante cantidad de votos (casi 60 millones, 3,5 millones más que su rival). En el Senado y en la Cámara de Representantes el republicano tendrá una holgada mayoría absoluta, lo que le permitirá consolidar rebajas impositivas, nombrar a jueces afines y frenar propuestas como los matrimonios homosexuales. Precisamente, la defensa de los «valores tradicionales» aparece en las encuestas como una de las principales motivaciones del voto, por encima inclusive que la lucha contra el terrorismo. Bush ganó en al menos 30 estados de un total de 51, incluido Ohio, clave de la elección. Entre otras cosas, el resultado electoral demuestra que el jefe de la Casa Blanca está rodeado de un equipo de excepción, con una capacidad única para estos tiempos convulsionados. John Kerry, que pidió «curar heridas en un país dividido», advirtió que la pelea que enarboló en la campaña continúa. Sus palabras aluden a una división en la sociedad de EE.UU. sólo equiparable en los últimos treinta y cinco años a la crispación que desató Vietnam. Bush prometió concluir la misión en Irak. Los gobiernos de Europa y América latina, muchos de ellos con indudable sintonía con Kerry, se rindieron ante la evidencia y enviaron felicitaciones. En donde hay señales de preocupación es en Cuba. Es razonable. Néstor Kirchner envió anoche una carta de salutación a la Casa Blanca.

George W. Bush festejó su amplio triunfo junto con su esposa y los seguidores que lo acompañaron durante la campaña.
George W. Bush festejó su amplio triunfo junto con su esposa y los seguidores que lo acompañaron durante la campaña.
Washington (AFP, ANSA, ASN, Reuters) - «Los electores me dieron un número récord, una victoria histórica», celebró ayer por la tarde George W. Bush ante simpatizantes republicanos y funcionarios de su gobierno que lo escuchaban en el centro Reagan de la capital estadounidense. Tras el reconocimiento de John Kerry de su derrota, el presidente mostró una serena alegría por el claro aval a su reelección, pese a la profunda división en la población evidenciada durante la campaña electoral.

Luego de dejar atrás una jornada electoral electrizante y una larga noche durante la cual asomó la posibilidad de que el escrutinio de Ohio se convirtiera en un nuevo conflicto como el de Florida hace cuatro años, Bush dijo «aceptar humildemente la voluntad de los ciudadanos». El presidente se había asegurado 274 grandes electores para el Colegio Electoral, frente a 252 de su adversario. En los próximos cuatro años, Bush contará con una sólida mayoría en ambas cámaras legislativas (ver vinculada) y la posibilidad de avanzar en la designación de jueces afines a su ideología. La victoria del mandatario fue clara, con al menos 58,5 millones de votos, 3,5 millones de diferencia sobre Kerry (51% a 48%) y triunfos en la mayoría de los estados, en especial, en los distritos mediterráneos y con acento en los del Sur.

• Conciliador

El presidente se dirigió especialmente a los 55 millones de estadounidenses que votaron por Kerry, en tono conciliador. «Conduciré un solo país con una sola Constitución.» «Hoy quiero hablar por cada persona que votó por mi oponente. Para que esta nación sea mejor y más fuerte, necesitaré vuestro apoyo y trabajaré para ganarlo. Haré todo lo que pueda para merecer vuestra confianza», aseguró.

Acompañado por su esposa Laura, sus hijas Jenna y Barbara, y su vicepresidente, Dick Cheney, Bush afirmó que Estados Unidos está «entrando en una época de esperanza; vienen tiempos de paz». «Le dimos vigor a la economía, reformaremos el anticuado sistema fiscal y la seguridad social, ayudaremos a las democracias emergentes de Irak y de Afganistán y, entonces, nuestros soldados podrán volver a la patria con honor», dijo. La lucha contra el terrorismo seguirá siendo prioridad máxima para la segunda administración Bush, «para que nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos puedan vivir seguros y en paz», afirmó.

A pesar de la incertidumbre que reinaba por la mañana sobre el conteo de los votos emitidos por correo en Ohio, un distrito clave con 20 electores para el Colegio Electoral que podría haber significado la victoria para Kerry, el senador por Massachusetts reconoció que la diferencia de más de 100.000 votos que había logrado Bush era indescontable. Kerry llamó a su rival para felicitarlo telefónicamente y habló de la necesidad de «curar» las heridas en «un país dividido».

• Emoción

«En Estados Unidos es vital que cada voto cuente, y que cada voto sea contado, pero el resultado debe ser decidido por los votantes, no por un complicado proceso legal», afirmó un emocionado Kerry ante sus seguidores en el Faneuil Hall de Boston. Entre los observados y los enviados por correo había 250.000 votos sin computar en el citado estado del nordeste del país. «Nuestra lucha continúa», advirtió Kerry.

La primera elección presidencial desde los ataques del 11 de setiembre de 2001 y las guerras en Afganistán y en Irak, tema central de la campaña más larga y costosa de la historia, atrajo a cerca de 120 millones de votantes (sobre un total de 193 millones de personas en edad de votar), mucho más que en el año 2000, cuando 51,3% de la ciudadanía (105,6 millones) acudió a las urnas. Se espera que el presidente recomponga su gabinete, aunque los grandes trazados de su administración no cambiarán. Quien podría salir del gobierno es el secretario de Estado, Colin Powell, miembro del ala menos dura de la Casa Blanca. Sería reemplazado por Condoleezza Rice, una de las jefas de los halcones, según distintas fuentes.

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