23 de agosto 2007 - 00:00

Bush evocó a Vietnam para rechazar el retiro de Irak

George W.Bush ayer, alhablar anteuna convencióndeveteranos deguerra enKansas City.Salir de Iraksería tandesastrosopara EE.UU.como laderrota deVietnam, dijo.
George W. Bush ayer, al hablar ante una convención de veteranos de guerra en Kansas City. Salir de Irak sería tan desastroso para EE.UU. como la derrota de Vietnam, dijo.
Washington (EFE, Reuters, AFP) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, comparó ayer la guerra de Irak con la de Vietnam al argumentar que no hay que cometer el error de retirarse antes de tiempo de territorio iraquí si no se quiere arriesgar a sufrir graves consecuencias.

Tras recordar que todavía está presente el debate sobre cómo las tropas norteamericanas fueron a la guerra de Vietnam y cómo salieron, Bush tiene muy claro que «un legado inequívoco de Vietnam es que el precio de la retirada de EE.UU. lo pagaron millones de ciudadanos inocentes».

«Entonces como ahora, algunos argumentaron que el problema era la presencia estadounidense y que si nos retirábamos se acabarían las muertes», pero el tiempo demostró que no fue así, dijo el jefe de la Casa Blanca en un discurso ante la Convención Nacional de Veteranos de Guerra en Kansas City (Misuri).

En ese sentido, el canciller iraquí, Hoshyar Zebari, dijo que una salida precipitada de las fuerzas internacionales provocaría una guerra regional.

No es ésta la primera vez que Bush hace una comparación entre ambos conflictos, pero sí fue la más clara. La guerra de Vietnam (1960-1975) que marcó a toda una generación de estadounidenses y terminó con una derrota humillante de Washington y con la pérdida de cerca de 56.000 soldados.

Así, según analistas, la apuesta del republicano es «riesgosa» si lo que quiere es neutralizar las presiones para que fije un calendario de retirada. Pese a que sus críticos le advierten que se arriesga a conducir al país a un desastre similar al sufrido en el sudeste asiático, el mandatario dejó de lado sus reticencias a recordar lo ocurrido hace más de 30 años, para evitar lo que él considera que serían consecuencias « devastadoras».

Hay que aprender las lecciones de la historia aplicables a nuestro tiempo y tener en cuenta lo que dicen, no sólo con respecto a Vietnam, sino también a otros conflictos como la II Guerra Mundial (1939-1945) o el de Corea (1950-1953), indicó.

También hizo hincapié en que «hay que escuchar al enemigo» y, en el caso de Irak, el enemigo dice que Estados Unidos no podrá lograr la victoria y tendrá que irse como lo hizo en Vietnam.

Citando algunas declaraciones textuales del líder de la red terrorista Al-Qaeda, Osama bin Laden, y de su lugarteniente, Ayman al-Zawahiri, en las que pronosticaban que Washington terminará mal en Irak, Bush subrayó que no hay que dejar que se salgan con la suya, porque eso acarrearía un precio también para la credibilidad del país.

La solución, aseguró, pasa por seguir la lucha hasta demostrar que en Medio Oriente puede ocurrir lo mismo que en Asia. Y para conseguirlo, el jefe de la Casa Blanca apuesta por seguir al lado de los iraquíes y sus autoridades, incluido el primer ministro Nuri al-Maliki, a quien ratificó ayer su pleno apoyo y confianza.

«Es un buen tipo, un buen hombre con un trabajo difícil y yo lo apoyo», dijo el presidente, en un intento de acallar las especulaciones e informaciones divulgadas sobre su supuesto descontento con la gestión del gobernante iraquí, a quien algunos senadores piden remover.

Así, reiteró que «no son los políticos de Washington quienes tienen que decir si (Al-Maliki) se mantiene en su cargo», sino «los iraquíes, que ahora viven en democracia y no en una dictadura».

La falta de avances políticos y de seguridad del gobierno iraquí es, para muchos líderes de la mayoría demócrata en el Congreso, una prueba más del fracaso de la nueva estrategia para Irak, que Bush puso en marcha en enero y que supuso el envío de unas 30.000 tropas adicionales al país árabe.

La clave para demostrar si ha sido o no un fracaso parece estar en el tan esperado informe que el máximo responsable de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general David Petraeus, presentará al Congreso y a la Casa Blanca en setiembre próximo.

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