Bush: "Irak podría caer en un genocidio si nos vamos ahora"
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George W. Bush
reivindicó ayer su
decisión de atacar
Irak en 2003. Según
dijo, «los críticos de
la guerra ya no
pueden argumentar
que estamos
perdiendo».
Pero ayer, al conmemorarse el quinto aniversario de la invasión de Irak, Bush insistió en que «derrocar a Saddam Hussein fue la decisión correcta», y aseguró que ésta «es una guerra que Estados Unidos puede y debe ganar».
En referencia a las posturas demócratas, el mandatario dejó claro que «no podemos rendirnos ante la cara del terror. Sabemos que, si no actuamos, la violencia que está consumiendo Irak empeorará, se extenderá, y puede que llegue a niveles de genocidio».
Por ello, dijo, el gobierno decidió en enero de 2007 acometer un fuerte incremento en las tropas desplegadas en Irak -de 130 mil a 160 mil-, medida que permitió dar un giro a la situación en el país y «abrir la puerta a una victoria estratégica en la guerra contra el terror», indicó Bush.
Ahora, algo más de un año después de esta escalada en las tropas, «el éxito que estamos viendo en Irak es innegable, aunque algunos en Washington piden la retirada». «Los críticos de la guerra ya no pueden argumentar que estamos perdiendo en Irak, por lo que ahora argumentan que está costando mucho dinero», indicó el presidente.
Bush insistió en su intervención en que la retirada ahora es impensable, porque esta acción sería aprovechada por Al-Qaeda para ocupar este vacío y convertir el país árabe en un santuario terrorista.
«Si permitimos que nuestros enemigos venzan en Irak, el movimiento terrorista se verá envalentonado, con nuevos reclutamientos, con nuevos recursos, y con una renovada determinación de dominar la región y hacer daño a Estados Unidos», explicó.
Como alternativa, Bush defendió la estrategia actual de reducir la violencia en el país y ayudar al «pueblo iraquí a establecer su democracia en el corazón de Medio Oriente. Un Irak libre permitirá luchar contra los terroristas en lugar de darles acogida».
La conmemoración del quinto aniversario fue aprovechado por los demócratas Barack Obama y Hillary Clinton para cargar contra el candidato republicano a la presidencia, John McCain -quien respalda la estrategia de Bush-, y para insistir en sus plantes de hacer volver a las tropas cuando lleguen a la Casa Blanca.
«Justo ayer (el martes), vimos cómo McCain confundía a los sunitas con los chiitas, y a Irán con Al-Qaeda. Será por eso que votó a favor de invadir un país que no tenía lazos con Al-Qaeda», dijo ayer Obama, quien prometió la retirada de Irak y recuperar las alianzas internacionales perdidas si llega a la presidencia.
Hillary, por su parte, insistió en el alto costo que ha supuesto la guerra, un dinero que hubiera permitido dar asistencia sanitaria a los 47 millones de estadounidenses que no tienen seguro, resolver la crisis hipotecaria, y dar ventajas fiscales a decenas de millones de familias de clase media. Pero Irak es para ella una debilidad en el marco de su puja por la candidatura presidencial con Obama: éste recuerda una y otra vez que ella apoyó en el Senado el inicio de la guerra, al contrario de él.




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