Washington (The New York Times, AFP, Reuters, ANSA) -Analistas, opositores y los principales diarios estadounidenses criticaron supuestas omisiones del discurso pronunciado el martes a la noche por el presidente George W. Bush sobre el Estado de la Unión ante el Congreso de su país. Con apelaciones religiosas, el mandatario republicano utilizó esa tribuna para enfatizar lo que considera sus logros en el combate contra el terrorismo y la incipiente reactivación económica de su país, pero sólo hizo una mención genérica al desorbitado déficit fiscal, apenas dedicó algunas palabras al conflicto de Medio Oriente y ninguna para América latina.
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«The Washington Post» dijo que el discurso presidencial provocó decepción por la « naturaleza algo limitada» de algunas de sus propuestas. «Como antes, el presidente Bush propuso gastar aun más y gravar menos, a pesar de las crecientes deudas del gobierno», indicó el diario de la capital estadounidense.
Por su parte, «The New York Times» dedica dos editoriales al discurso del presidente Bush. El primero, sobre su política exterior -que «tensó las relaciones de Estados Unidos con la mayoría del resto del mundo», y el segundo sobre su política interna que, asegura, «se resume en un hecho desastroso: su insistencia en favor de enormes reducciones fiscales a los ricos ha privado al país del dinero necesario para responder a sus problemas y amenaza su seguridad a largo plazo». Los dos diarios destacan el fracaso de Bush a la hora de rendir cuentas sobre sus «erróneas o exageradas denuncias sobre las armas (de destrucción masiva) iraquíes», indicó el «Post».
El «Times» critica particularmente a Bush por haber focalizado su atención en Irak, mientras «otras peligrosas crisis fueron puestas en segundo plano», sobre todo las de Afganistán,Corea del Norte y las relaciones israelo-palestinas.
Al respecto, Bush habló de la necesidad de democratizar Medio Oriente, pero no se refirió al estancamiento del denominado plan internacional conocido como «hoja de ruta».
•Disgusto
Parte de las críticas provino de sus propios aliados, que iniciaron una pequeña «revuelta» por no delinear planes concretos para reducir los gastos del gobierno. El Instituto Cato, la Fundación Heritage y el Club para el Crecimiento expresaron su insatisfacción e impaciencia. El analista de la Fundación Heritage, Brian Riedl, manifestó el disgusto por el aumento de casi 25 por ciento en los gastos fiscales en los tres años pasados, el ritmo más acelerado desde la década del '60.
La Casa Blanca intenta reducir el déficit fiscal a la mitad en un plazo de cinco años, intento que podrá comprobarse cuando el mandatario republicano envíe el presupuesto para 2005 al Congreso el próximo 2 de febrero, que contempla gastos por 2.300 billones de dólares. Bush pronunció su discurso un día después del comienzo de las elecciones internas demócratas en el estado de Iowa, que sorprendieron con el triunfo del moderado John Kerry, apadrinado por el influyente Edward Kennedy, ambos senadores por Massachusetts. «Luego de cuatro años, este presidente todavía no comprende lo que pasa en las casas de este país», denunció Kerry.
En el recinto, el discurso de Bush fue amonestado en español por el gobernador de Nuevo México, el demócrata Bill Richardson, quien recordó que «casi 300.000 hispanos perdieron su trabajo» bajo la Administración Bush.
Bush nombró a la mayoría de sus aliados en el «combate al terrorismo», pero en ningún momento se refirió a la situación de Europa y menos aún a la crisis económica y social en América latina, a pesar de haberse interiorizado sobre los problemas de la región en la reciente Cumbre de las Américas en Monterrey, México.
Con un estilo retórico y religioso, Bush también defendió los «santísimos» principios del matrimonio y recomendó la abstinencia sexual «como único método cierto para prevenir enfermedades».
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