Bush, muy duro contra el plan nuclear de Irán
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El canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente estadounidense, George W. Bush, ayer en la Casa Blanca. El debilitado canciller alemán se sumó a la línea dura del norteamericano contra el programa nuclear de Irán.
Las potencias europeas, con el apoyo reticente de Washington, partidario de una política más dura, tratan de convencer a Irán de que abandone totalmente su programa nuclear a cambio de un paquete de incentivos económicos y de seguridad.
Respecto de si la victoria electoral de Ahmadineyad fue justa y libre, Bush replicó que «nunca es libre y justo cuando un grupo de gente, no electa, decide quién puede ser candidato».
Bush -que en 2002 incluyó a Irán en el «eje del mal» junto a Corea del Norte y el Irak de Saddam Hussein, países a los que acusaba de tener o buscar armas nucleares- se refería al proceso por el cual más de 1.000 precandidatos fueron excluidos de la elección, incluidas todas las mujeres que aspiraban a serlo, por parte de las autoridades religiosas iraníes, a las que la Constitución coloca por encima del gobierno.
• Acusación
Washington acusa a Teherán de usar el programa civil de energía atómica para obtener armas atómicas y trata de bloquear en forma permanente las actividades de reprocesamiento de uranio enriquecido, que puede ser usado para la fabricación de armas nucleares.
Irán niega la acusación y dice que su programa nuclear es pacífico y destinado a producir electricidad, además de que está cooperando plenamente con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), la agencia de control de la ONU.
«No podría estar más de acuerdo con su mensaje», dijo Schröder a Bush. «Continuaremos siendo fuertes y firmes sobre todo esto. El mensaje debe ser totalmente claro y lo es», agregó.
«En segundo lugar, el nuevo presidente de Irán ha enfatizado que quiere que las conversaciones continúen. De modo que continuaremos», dijo el canciller alemán a través de un intérprete, durante una breve aparición conjunta en el Salón Oval.
Irán trata de desvirtuar los temores en la comunidad internacional de que la victoria de Ahmadineyad signifique el fin de las frágiles conversaciones diplomáticas que mantiene Teherán con las potencias europeas.
«Los principios generales de nuestra política exterior no cambiarán», declaró Ali Agha Mohammadi, portavoz del selecto grupo de seguridad nacional iraní que maneja las negociaciones.
La Unión Europea reiteró ayer su compromiso con las gestiones diplomáticas con Irán, luego de la elección del presidente ultraislámico, aunque expresó «dudas» sobre las condiciones en que se desarrolló la votación.
Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, advirtió que la UE no será «blanda» con Teherán, luego de la elección, en lo relativo al programa nuclear.
Más temprano, el portavoz de la Casa Blanca, Scott Mc-Clellan, había expresado que Washington seguirá «apoyando los esfuerzos de los tres países europeos», pero guarda su cautela.
«Veremos en las negociaciones. Tenemos motivos para ser escépticos, lo hemos dicho antes. Queda por verse cuáles son las verdaderas intenciones de los pocos no elegidos que realmente gobiernan Irán», añadió.




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