Washington y Londres (Reuters, EFE, ANSA, AFP) - En una nueva señal de que una guerra contra Irak es cada vez más cercana, Washington advirtió ayer al gobierno de Saddam Hussein que no le dará una segunda oportunidad para completar cualquier omisión que hubiera en su declaración de armas, un documento que funcionarios norteamericanos ya han dicho que es incompleto.
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«Pienso que fue perfectamente claro el deseo de las Naciones Unidas de que ésta fue la última oportunidad de Irak para informarle al mundo de manera precisa y completa sobre las armas de exterminio masivo que posee», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer. El portavoz habló luego de que el George W. Bush reiterara que liderará una coalición para desarmar al líder iraquí por la fuerza si Bagdad no lo hace voluntariamente.
En tanto, las declaraciones tuvieron lugar en momentos en que los nombres de más de ochenta empresas alemanas aparecen en el informe del gobierno iraquí sobre sus proyectos de armamento, según informaciones que publicó el diario alemán «Die Tageszeitung». El diario se basa en un capítulo del informe al cual ha tenido acceso y asegura que las empresas involucradas enviaron en el pasado a Bagdad equipos completos para sus programas de desarrollo de armas de destrucción masiva y, también, para su programa de misiles. El apoyo de empresas alemanas a Bagdad antes de la guerra de 1991 para la liberación de Kuwait ya era ampliamente conocido.
• Tensión
Mientras la Casa Blanca reforzó la amenaza contra Saddam, la tensión entre Moscú y Bagdad por la anulación iraquí del contrato con la estatal petrolera rusa Lukoil es cada vez mayor. Esta tensión aumentó cuando el canciller ruso, Igor Ivanov, pidió al gobierno iraquí que revea su decisión de anular el contrato con el coloso petrolero estatal Lukoil, para la explotación de una de las reservas de hidrocarburos más grandes del mundo. Según fuentes de la cancillería rusa y el embajador iraquí en Moscú, el hecho no tiene ninguna base «política» y el conflicto es puramente «económico». Sin embargo, Rusia es prácticamente el único aliado de Irak dentro del Consejo de Seguridad. Un dato no menor ante la posibilidad de un ataque aliado a Bagdad.
Por su parte, el primer ministro británico, Tony Blair, declaró en un artículo publicado por el diario «Financial Times» que «a veces la única vía de evitar una guerra es dejar claro que uno está preparado para usar la fuerza. El conflicto militar en Irak no es inevitable. Lo inevitable es que Irak no puede seguir amenazando a sus vecinos y desafiando a la ONU».
Funcionarios británicos que analizan un voluminoso documento sobre los proyectos de armas iraquíes que Bagdad entregó a la ONU este mes están «muy decepcionados», y creen que falta mucha información. Su opinión se hizo eco de declaraciones hechas por funcionarios estadounidenses y diplomáticos de la ONU, que dijeron la semana pasada que el informe de 12.000 páginas parecía no incluir toda la información requerida por la Resolución 1.441 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Al respecto, el secretario de Estado, Colin Powell, dijo que los EE.UU. anunciarán previsiblemente a final de esta semana su respuesta a la declaración de armas de destrucción masiva enviada por Irak al Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, aseguró advertir «problemas con la declaración».
Mientras, dirigentes de la oposición iraquí reunidos en Londres siguen discutiendo planes para un posible gobierno interino en su país en caso de que Hussein sea derrocado. Los opositores ya acordaron un borrador político instando a un Irak federal y tolerante.
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