20 de noviembre 2003 - 00:00

Bush: "No nos iremos de Irak por una banda de asesinos"

La reina Isabel II dio al presidente norteamericano una pomposa recepción.
La reina Isabel II dio al presidente norteamericano una pomposa recepción.
Londres (Reuters, EFE, AFP, ANSA, ASN) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, defendió ayer la guerra contra Irak frente a sus críticos en Gran Bretaña y volvió a arremeter contra la ONU al afirmar que se arriesga a la extinción si no respalda sus resoluciones con determinación.

Durante su visita oficial a Gran Bretaña, marcada por las protestas y por un despliegue de seguridad sin precedentes en previsión de posibles atentados terroristas, Bush dedicó la parte central de su discurso principal a justificar su política en Irak y a destacar su firme alianza con Gran Bretaña.

«No avanzamos centenares de millas hasta el corazón de Irak y pagamos un precio doloroso en bajas y liberamos a 25 millones de iraquíes para retirarnos ahora ante una banda de matones y asesinos»
, afirmó Bush ante una audiencia de expertos en temas de defensa y política exterior reunida en Banqueting House, un palacete de protocolo en el centro de Londres.

«Cumpliremos -añadió- con nuestra responsabilidad en Afganistán y en Irak, terminando el trabajo democrático que hemos empezado. El fracaso de la democracia en Irak devolvería a su pueblo a la miseria y pondría al país en manos de los terroristas que quieren destruirnos.»

«Pero la democracia triunfará en Irak porque nuestra voluntad y nuestra palabra son firmes, y porque el pueblo iraquí no renunciará a su libertad», declaró.

Los recientes ataques de la resistencia iraquí contra la ocupación, cada vez más cruentos, han causado impacto y dudas sobre la determinación aliada de permanecer militarmente en ese país.

El primer ministro británico, Tony Blair, aprovechó la presencia de Bush ante la Cámara de los Comunes para reafirmar la alianza entre los dos países. «Es tiempo de decir quiénes son nuestros aliados y quiénes son nuestros enemigos, de quedarse con los primeros y combatir a los segundos», declaró en una definición de fuerte contenido político. Blair ha sufrido una fuerte presión por parte de grupos antibélicos, incluso de su propio Partido Laborista.

«Estoy seguro de que toda persona preocupada por lo que es de mejor interés para el país reconoce que la fuerza de la alianza con los Estados Unidos es importante para la paz mundial, la seguridad mundial y para el futuro de nuestros países», añadió Blair.

La sesión fue parcialmente perturbada por un manifestante que desde la galería del público acusó a Bush de ser «un criminal de guerra» antes de ser expulsado del recinto.

Posteriormente, y hablando ante Blair, el presidente norteamericano reafirmó en un discurso el compromiso de su administración en favor de la creación de un Estado palestino independiente, pero también indicó que deseaba «la seguridad y el reconocimiento para el Estado de Israel que desde hace mucho tiempo vive en la sombra de la muerte».

Al menos 29 personas fueron detenidas en las diferentes manifestaciones desplegadas en Londres para protestar por la visita, en lo que se considera
un preludio de la manifestación de repudio que -se cree-podría reunir hoy a entre 100.000 y 200.000 personas.

Las protestas de ayer, que no produjeron incidentes serios, se limitaron a un millar de personas frente al Palacio de Buckingham.

Por la noche, Bush y su esposa Laura asistieron a un banquete oficial como huéspedes de la reina Isabel II en el Palacio de Buckingham, en el principal evento social de su visita de Estado en Gran Bretaña.

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