21 de noviembre 2002 - 00:00

Bush prepara una alianza de más de 50 países contra Irak

El presidente de los EE.UU., George Bush, incrementó ayer la presión sobre los aliados europeos de la OTAN al exigirles una actitud más decidida contra el terrorismo y contra Saddam Hussein. En vísperas de una cumbre clave en la que la Alianza Atlántica decidirá su ampliación al este de Europa y modificará sus doctrinas de defensa, la Casa Blanca inició gestiones ante más de 50 países para formar una coalición capaz de sacar del poder al líder iraquí Saddam Hussein.

Bush prepara una alianza de más de 50 países contra Irak
Praga (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - El presidente estadounidense, George W. Bush, incrementó ayer las presiones sobre Europa al exigirle que enfrente, incluso con la fuerza, las amenazas exteriores y puso a Irak como la prueba definitiva de la deter-minación de sus aliados. En tanto, confirmó que ya ha iniciado gestiones con más de 50 países aliados a fin de armar una gran coalición militar contra el régimen de Saddam Hussein, en caso de que éste -como espera la Casa Blancaponga trabas al desmantelamiento de sus arsenales de destrucción masiva.

Bush, en vísperas de la cumbre que la OTAN iniciará hoy en Praga, dijo que los aliados europeos deben actuar «en defensa de la libertad, no mirar hacia adentro o quedar aislados por la indiferencia». «Ignorar los peligros o excusar las agresiones pueden evitar temporalmente un conflicto, pero no traen la paz», subrayó Bush, en un discurso ante estudiantes de países de la Alianza, en el que recordó que la historia ha enseñado las nefastas consecuencias de no afrontar amenazas como el nazismo o el stalinismo.

• Nuevos miembros

La OTAN iniciará hoy su cumbre con un acuerdo sobre la ampliación -con toda seguridad de siete nuevos miembros-y la reorientación de sus objetivos, pero con EE.UU. insistiendo de forma cada vez más intensa para que los países de la Alianza se impliquen en un posible conflicto en Irak.

Bush se adelantó a la fecha lí-mite del 8 de diciembre que la ONU dio a Irak para que declare sus armas de destrucción ma-siva, y dijo que si Saddam Hussein «niega que ese arsenal existe, habrá iniciado esta última fase con una mentira».

«El engaño no será tolerado en esta ocasión. Los retrasos y el desafío invitarán a las consecuencias más severas»
, avisó. EE.UU. espera que la cumbre emita una declaración sobre Irak.

Bagdad, por su parte, cree haber dado, con su promesa de cooperar plenamente con los expertos de la ONU -que ayer abandonaron Bagdad-, el primer paso de una larga marcha para demostrarle al mundo que ya no posee armas de destrucción ma-siva. La Casa Blanca teme que el régimen iraquí cumpla con el plazo del 8 de diciembre para detallar sus existencias de armas químicas, biológicas y nucleares, pero sin brindar información fidedigna.

La primera jornada de Bush en Praga -fortificada por las fuerzas de seguridad checas en previsión de manifestaciones violentas-coincidió con la publicación en la prensa estadouni-dense de que
EE.UU. ha comenzado a sondear a través de sus embajadas a unos 50 países acerca de cuáles pueden ser sus contribuciones de tropas y equipos a una posible guerra en Irak.

El portavoz de la Casa Blanca,
Ari Fleischer, confirmó ayer esos informes periodísticos y dijo que los contactos son «amplios y se refieren a muchos países».

En ese sentido, como se esperaba, el Reino Unido confirmó que formará parte de dicha coalición, señaló el primer ministro
Tony Blair. «Si se comete una violación de las resoluciones de las Naciones Unidas y es necesaria una acción militar en circunstancias para nosotros justificada, formaremos parte de cualquier coalición, para asegurar que se respeten las disposiciones de la ONU», dijo el premier británico.

Bush «cortejó» también a Turquía, «una gran democracia islá-mica y un aliado extremadamente importante de Estados Unidos», tal como la definió uno de sus más estrechos colaboradores. La reunión con el presidente turco
Ahmed Needet Sezer fue uno de los encuentros bilaterales que mantuvo ayer Bush.

Mientras tanto, Francia ratificó su postura distante con respecto a Washington al afirmar que «ha tomado nota» de la demanda norteamericana de crear una coalición militar contra Irak. «Estudiaremos esa petición», señaló fríamente el portavoz adjunto del Ministerio de Exteriores francés,
Bernard Valero, quien recordó que la prioridad de su gobierno es ahora bregar para que tenga éxito la tarea de los inspectores de armas de la ONU.

A pesar de que Bush lanzó en su intervención numerosos dardos a los aliados europeos reticentes al empleo de la fuerza en Irak, un alto funcionario estadounidense aseguró posteriormente que esas alusiones no iban dirigidas hacia ningún país concreto, ni siquiera Alemania, el país más reacio a una intervención.

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