Bush prepara una alianza de más de 50 países contra Irak
El presidente de los EE.UU., George Bush, incrementó ayer la presión sobre los aliados europeos de la OTAN al exigirles una actitud más decidida contra el terrorismo y contra Saddam Hussein. En vísperas de una cumbre clave en la que la Alianza Atlántica decidirá su ampliación al este de Europa y modificará sus doctrinas de defensa, la Casa Blanca inició gestiones ante más de 50 países para formar una coalición capaz de sacar del poder al líder iraquí Saddam Hussein.
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«El engaño no será tolerado en esta ocasión. Los retrasos y el desafío invitarán a las consecuencias más severas», avisó. EE.UU. espera que la cumbre emita una declaración sobre Irak.
La primera jornada de Bush en Praga -fortificada por las fuerzas de seguridad checas en previsión de manifestaciones violentas-coincidió con la publicación en la prensa estadouni-dense de que EE.UU. ha comenzado a sondear a través de sus embajadas a unos 50 países acerca de cuáles pueden ser sus contribuciones de tropas y equipos a una posible guerra en Irak.
El portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, confirmó ayer esos informes periodísticos y dijo que los contactos son «amplios y se refieren a muchos países».
En ese sentido, como se esperaba, el Reino Unido confirmó que formará parte de dicha coalición, señaló el primer ministro Tony Blair. «Si se comete una violación de las resoluciones de las Naciones Unidas y es necesaria una acción militar en circunstancias para nosotros justificada, formaremos parte de cualquier coalición, para asegurar que se respeten las disposiciones de la ONU», dijo el premier británico.
Bush «cortejó» también a Turquía, «una gran democracia islá-mica y un aliado extremadamente importante de Estados Unidos», tal como la definió uno de sus más estrechos colaboradores. La reunión con el presidente turco Ahmed Needet Sezer fue uno de los encuentros bilaterales que mantuvo ayer Bush.
Mientras tanto, Francia ratificó su postura distante con respecto a Washington al afirmar que «ha tomado nota» de la demanda norteamericana de crear una coalición militar contra Irak. «Estudiaremos esa petición», señaló fríamente el portavoz adjunto del Ministerio de Exteriores francés, Bernard Valero, quien recordó que la prioridad de su gobierno es ahora bregar para que tenga éxito la tarea de los inspectores de armas de la ONU.
A pesar de que Bush lanzó en su intervención numerosos dardos a los aliados europeos reticentes al empleo de la fuerza en Irak, un alto funcionario estadounidense aseguró posteriormente que esas alusiones no iban dirigidas hacia ningún país concreto, ni siquiera Alemania, el país más reacio a una intervención.



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