Bush se prepara para la campaña electoral de 2004 junto a Cheney
-
Melania Trump rompió el silencio sobre el caso Epstein: "No fui su víctima"
-
Israel mantendrá conversaciones de paz con el Líbano y pone el foco en el desarme de Hezbollah
Para George W. Bush, la presencia de Cheney en 2004 es una baza más.
El vicepresidente aparece como su asesor más cercano y desde las sombras ha manejado los hilos de la guerra contra Irak.
Partidario de un enfoque duro en relación con Bagdad y los países que se opusieron a una intervención militar, el vicepresidente puede obtener para sí grandes beneficios de la rápida caída del régimen de Saddam Hussein.
Pese a que ya no es el presidente inexperto de cuando asumió el cargo en enero de 2001, George W. Bush sigue necesitando la vasta experiencia de Dick Cheney para que el Congreso apruebe varios proyectos de su programa político, económico y social.
El vicepresidente tiene una vasta experiencia en la administración: llegó a Washington hace 35 años y ocupó cargos en las administraciones de los presidentes republicanos Richard Nixon, Gerald Ford, George Bush padre y luego en la de George W.
Bush.
Muy escuchado en el seno del Partido Republicano y por los caciques del Congreso, Cheney está muy cerca de la "mayoría moral" de las ideas conservadoras.
También conoce profundamente los medios económicos tras haber dirigido la empresa de ingeniería y servicios petroleros Halliburton entre 1995 y 2000.
La Casa Blanca pretendía minimizar el miércoles la señal enviada por la confirmación de la presencia de Dick Cheney en la fórmula presidencial republicana para 2004.
"Es una formalidad. Como ustedes saben, el presidente dijo durante una conferencia de prensa el año pasado que le preguntaría al vicepresidente" si aceptaría mantenerse a su lado en 2004, afirmó el miércoles el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer.
Preguntado si se trataba del puntapié inicial de la campaña para la elección presidencial, respondió: "Creo que sería un error que supongan eso".
Sin embargo, George W. Bush ya recorre el país en todas las direcciones: tras haber limitado sus apariciones públicas durante la guerra en Irak, reanudó su peregrinaje, aunque oficialmente sea sólo para promover su plan de reducción de impuestos y relanzamiento económico.
Al final de esta semana iniciará un periplo por los estados de Carolina del Sur (sudeste), Nuevo México (sudoeste), Nebraska (centro) e Indiana (centro), lo que lo mantendrá fuera de Washington entre el viernes y el martes.
La economía es el punto débil del presidente estadounidense: sale fortalecido por el éxito militar en Irak, pero sigue enfrentado a una economía que languidece y a un aumento sostenido de la tasa de desempleo, que actualmente asciende a 6%, la más alta desde 1994.




Dejá tu comentario