26 de enero 2004 - 00:00

Candidatos demócratas, casi todos millonarios

Washington - En 1787, los padres de la república establecieron en la Constitución que sólo podrán aspirar a la presidencia los mayores de 35 años que hayan nacido en los Estados Unidos. Se les olvidó añadir «y que sean millonarios». Tal vez lo dieron por supuesto, dado que todos ellos eran latifundistas.

Doscientos años después todo sigue igual, aunque ahora la riqueza de los candidatos viene de multinacionales de la mayonesa, bancos de inversión y despachos de abogados. Cuatro de los cinco candidatos demócratas con posibilidades de lograr la nominación son millonarios. La única excepción es Lieberman.

• John Kerry. Su segundo apellido es Rostchild, y ha declarado a la revista «The New Yorker» que uno de los recuerdos más duros de su infancia es una visita con su madre al palacio familiar en Francia, devastado tras la Segunda Guerra Mundial. El Centro para la Responsabilidad Política de Washington estima sus activos en 6,8 millones de dólares. A eso se suman 832 millones de dólares de su mujer, Theresa Heinz, heredera de la fortuna de la familia Heinz, conocida por su grupo de alimentación especializado en mayonesas y salsas.

• John Edwards. El senador de Carolina del Sur no para de recordar sus orígenes humildes. De lo que no habla es de que como abogado ha acumulado una fortuna estimada en 12,9 millones de dólares.

• Howard Dean. El candidato de la izquierda demócrata viene de una clase social opuesta a la de Edwards. Sus padres vivían en Park Avenue, la calle más cara de Nueva York y tal vez de todo EE.UU. Sus activos oscilan entre los 2,2 y los 5,1 millones de dólares.

• Wesley Clark. Cuando colgó el uniforme en 1999 sólo ganaba 100.000 dólares al año. Pero el año pasado sus ingresos fueron de 1,6 millón, y su patrimonio asciende a 3,5 millones. ¿Cómo lo hizo? Trabajando como banquero de inversión, representando ante la Administración a una empresa de seguridad y dando conferencias.

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