Washington (ANSA, EFE, DPA) - Estados Unidos y Gran Bretaña reaccionaron ayer con mucha cautela ante la aceptación de Irak de permitir el retorno de los inspectores de armas de la ONU a su territorio, mientras que Rusia y la Liga Arabe mostraron gran satisfacción.
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«Es sólo un primer vencimiento. Veremos», fueron los primeros comentarios de fuentes del gobierno del presidente estadounidense George W. Bush difundidos por los canales de televisión norteamericanos en la Casa Blanca tras la respuesta positiva de Irak a la resolución de la ONU.
La Casa Blanca se reserva evaluar la respuesta de Irak sobre la reanudación de las inspecciones y los contenidos de la carta, que llegó a la oficina del secretario general de la ONU, Kofi Annan, y miembros del Consejo de Seguridad.
«Hemos escuchado otras veces a Irak decir que respetará las resoluciones de la ONU. Veremos si esta vez es la buena», comentó el vicevocero de la Casa blanca, Scott McClellan. En tanto, el presidente Bush, en escuetas declaraciones, se limitó a decir: «El mundo espera que Irak se desarme por el bien de la paz».
Estas declaraciones fueron hechas tras la reunión que Bush mantuvo con Annan, quien confirmó haber recibido el «sí» de Bagdad a la Resolución 1.441 de la ONU aprobada por unanimidad la semana pasada y el envío de inspectores el 18 de noviembre próximo.
Annan agradeció públicamente a Bush haber puesto en manos de las Naciones Unidas la gestión de la crisis iraquí, con el discurso pronunciado el 12 de noviembre ante la Asamblea General, y le pidió al mandatario estadounidense tener un «poco de paciencia».
Gran Bretaña, en tanto, igual que Estados Unidos, se manejó con cautela ante el anuncio realizado por Irak y advirtió que la comunidad internacional debe estar «vigilante» para asegurarse de que el gobierno iraquí cumpla con sus obligaciones sobre la base de lo aprobado por el Consejo de Seguridad.
El ministro de exteriores británico, Jack Straw, aconsejó a Irak cumplir con lo solicitado por la ONU si es que no quiere sufrir «serias consecuencias» en caso de no respetar las nuevas reglas de los inspectores de armas.
«Irak dio el primer paso. Nos sentimos contentos. Pero debemos estar vigilantes. Las intenciones de Irak son notoriamente cambiantes. Eso sí, no debe dudar que cualquier incumplimiento a sus obligaciones provocará serias consecuencias», advirtió Straw.
A diferencia de Estados Unidos y Gran Bretaña, el secretario general de la Liga Arabe, Amir Mussa, se congratuló por la decisión de Irak de aceptar la Resolución 1.441 del Consejo de Seguridad. Rusia, por su parte, coincidió con la Liga Arabe y manifestó su complacencia por la aceptación de Irak a las inspecciones. «Consideramos que el proceso de reanudación de las inspecciones debe comenzar lo más pronto posible», declaró el ministro de Exteriores ruso, Yuri Fedotov, a la agencia rusa «Itar Tass».
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