6 de noviembre 2007 - 00:00

Cayó el principal jefe de la Cosa Nostra siciliana

Salvatore LoPiccolo ayer,pocodespués desu arresto,llega a laestacióncentral de laPolicía enPalermo. Losespecialistasadviertenque la caídasucesiva decaposmafiosos noterminarácon eseflagelo yadvierten deuna guerraen ciernesentre clanes.
Salvatore Lo Piccolo ayer, poco después de su arresto, llega a la estación central de la Policía en Palermo. Los especialistas advierten que la caída sucesiva de capos mafiosos no terminará con ese flagelo y advierten de una guerra en ciernes entre clanes.
Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La policía italiana asestó ayer un nuevo golpe a la organización criminal Cosa Nostra al detener en Sicilia a su máximo responsable, Salvatore Lo Piccolo, apenas un año y medio después de la caída del anterior «jefe de jefes», Bernardo Provenzano.

Aunque como todos los jefes mafiosos Lo Piccolo tiene su leyenda negra -estuvo 25 años fugitivo de la Justicia, está condenado a cadena perpetua y pesan sobre él ocho órdenes de busca y captura-, no podrá batir los récords de su antecesor.

Provenzano estuvo cuarenta años huido y trece al frente de la organización criminal, en sustitución de otro Salvatore, «Toto» Riina, aprehendido en 1993.

Pero a diferencia de Provenzano, cuya captura en abril de 2006 sorprendió por estar escondido en una cabaña pobre y sucia en medio del campo siciliano, Lo Piccolo fue apresado en un chalé, cerca de Palermo, con todas las comodidades modernas.

  • Comienzos

  • «El barón» de la mafia siciliana, apodo con el que se conoce a Lo Piccolo, empezó su carrera criminal desde lo más bajo: matando; es condición -según la literatura mafiosa y alguna que otra declaración ante el juez, como la de «Toto» Riina- indispensable para ser un «hombre de honor», nombre con el que se reconocen entre sí los miembros de la Cosa Nostra.

    «Totuccio» comenzó como guardaespaldas y chofer del «padrino de San Lorenzo», Rosario Riccobono, muerto durante la guerra de clanes de los años 80.

    Más tarde se alineó con el clan de los corleoneses, los ya citados Riina y Provenzano, y cultivó relaciones con los responsables mafiosos de Estados Unidos.

    Al amparo de ellos, el poder de Lo Piccolo fue creciendo en el territorio noroccidental de Palermo, donde perpetró asesinatos, narcotráfico, cobro de coimas por obras públicas y privadas, y exacciones a empresarios.

    Entre esos «impuestos» indebidos, había uno original suyo que se podría llamar de tipo eléctrico: los que no querían tener problemas con la luz en uno de los territorios bajo su dominio tenían que pagar 15 euros a la organización criminal.

  • Traicionado

    «Totuccio», como también se conocía a este «hombre de honor», fue capturado en la localidad de Carini, cercana a Palermo, capital de la isla sureña de Sicilia, gracias a que ese honor mafioso está a la baja desde hace un tiempo y uno de sus secuaces, detenido recientemente, lo traicionó y empezó a colaborar con la Justicia.

    En la operación también fueron apresados su hijo Sandro, de 32 años, mano derecha de Lo Piccolo, y otros dos importantes jefes mafiosos, Andrea Adamo y Gaspare Pulizzi.

    También se incautaron documentos, una cantidad de dinero sin precisar y armas. Los cuatro detenidos estaban inscriptos en la lista de los treinta delincuentes más buscadosde Italia, por lo que es fácil de imaginar la satisfacción que se vivió en los ambientes policiales y judiciales.

    Más cuando la detención se produjo un día simbólico, ya que ayer se celebró el Día de la Memoria, en homenaje a todos los que han muerto asesinados por la mafia.

    No obstante, no parece que esta organización, que nació en los albores del propio Estado italiano, allá entre 1830 y 1860, haya sufrido el «golpe mortal» del que ayer habló el presidente de Sicilia, Salvatore Cuffaro, procesado él mismo por sus relaciones con la Cosa Nostra.
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