Cayó el principal jefe de la Cosa Nostra siciliana
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Salvatore Lo
Piccolo ayer,
poco
después de
su arresto,
llega a la
estación
central de la
Policía en
Palermo. Los
especialistas
advierten
que la caída
sucesiva de
capos
mafiosos no
terminará
con ese
flagelo y
advierten de
una guerra
en ciernes
entre clanes.
«Totuccio» comenzó como guardaespaldas y chofer del «padrino de San Lorenzo», Rosario Riccobono, muerto durante la guerra de clanes de los años 80.
Más tarde se alineó con el clan de los corleoneses, los ya citados Riina y Provenzano, y cultivó relaciones con los responsables mafiosos de Estados Unidos.
Al amparo de ellos, el poder de Lo Piccolo fue creciendo en el territorio noroccidental de Palermo, donde perpetró asesinatos, narcotráfico, cobro de coimas por obras públicas y privadas, y exacciones a empresarios.
Entre esos «impuestos» indebidos, había uno original suyo que se podría llamar de tipo eléctrico: los que no querían tener problemas con la luz en uno de los territorios bajo su dominio tenían que pagar 15 euros a la organización criminal.
«Totuccio», como también se conocía a este «hombre de honor», fue capturado en la localidad de Carini, cercana a Palermo, capital de la isla sureña de Sicilia, gracias a que ese honor mafioso está a la baja desde hace un tiempo y uno de sus secuaces, detenido recientemente, lo traicionó y empezó a colaborar con la Justicia.
En la operación también fueron apresados su hijo Sandro, de 32 años, mano derecha de Lo Piccolo, y otros dos importantes jefes mafiosos, Andrea Adamo y Gaspare Pulizzi.
También se incautaron documentos, una cantidad de dinero sin precisar y armas. Los cuatro detenidos estaban inscriptos en la lista de los treinta delincuentes más buscadosde Italia, por lo que es fácil de imaginar la satisfacción que se vivió en los ambientes policiales y judiciales.
Más cuando la detención se produjo un día simbólico, ya que ayer se celebró el Día de la Memoria, en homenaje a todos los que han muerto asesinados por la mafia.
No obstante, no parece que esta organización, que nació en los albores del propio Estado italiano, allá entre 1830 y 1860, haya sufrido el «golpe mortal» del que ayer habló el presidente de Sicilia, Salvatore Cuffaro, procesado él mismo por sus relaciones con la Cosa Nostra.



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