Washington (Reuters, EFE, ANSA, AFP) - El predicador evangelista estadounidense Pat Robertson, quien hizo un llamado a asesinar al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, dijo ayer que fue malinterpretado y que existen varias maneras de « sacarlo», incluyendo el secuestro.
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«Dije que nuestras fuerzas especiales podrían ' sacarlo'. 'Sacarlo' podría ser varias cosas, incluyendo secuestrarlo», dijo Robertson en su programa de televisión «The 700 Club».
El término «sacarlo» («take him out») es interpretado en inglés como un eufemismo para decir «matarlo». El evangelista añadió que «existen varias maneras de sacar a un dictador del poder además de matarlo. Fui malinterpretado». Sin embargo, horas después de su nuevo exabrupto, reconoció que había hablado de matarlo y pidió disculpas. «Debido a la frustración dije que debíamos complacer a un hombre que cree que EE.UU, quiere asesinarlo», señaló.
Robertson -fundador de la Coalición Cristiana, candidato presidencial en 1988 y cercano a la familia Bush-dijo el lunes que si Chávez, un fuerte crítico del presidente estadounidense, George W. Bush, «piensa que queremos asesinarlo, entonces de verdad tendríamos que ir y hacerlo». En esa declaración, agregó que «tenemos la capacidad de 'sacarlo' y creo que el momento ha llegado para que hagamos uso de esa capacidad».
• Distancia
El Pentágono y el Departamento de Estado tomaron distancia de esa postura, pero analistas se extrañaban de que no se hubiera producido un repudio de la Casa Blanca.
Mientras en Venezuela crecía la repulsa a esos dichosque incluyó un pronunciamiento conjunto de las principales confesiones religiosas del país-, analistas y líderes religiosos de Estados Unidos salieron a condenar la incitación del predicador.
Según Jim Nuncikowski, experto en asuntos internacionales de la cadena de televisión CNN, las declaraciones de Robertson son inaceptables. Tim Padgett, otro experto de CNN, aseguró que, en última instancia, los comentarios del predicador sólo servirán para elevar la figura de Chávez en su enfrentamiento con Estados Unidos.
El líder religioso y político del Partido Demócrata Jesse Jackson repudió las declaraciones e instó a la Casa Blanca a condenarlas. Los comentarios de Robertson en su programa «El Club de los 700» son « moralmente degenerados», dijo Jackson, quien manifestó que el presidente Bush y la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, «no pueden mantenerse en silencio».
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