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Militantes chavistas festejaron en las calles de Caracas.
La jornada había sido muy tensa, y muchos auguraron por horas un final cabeza a cabeza.
Desde las 16 hora local empezaron a cruzarse las encuestas de boca de urna. Fuentes cercanas al Comando Venezuela de Capriles daban una ventaja de 3 puntos al candidato de la Mesa Unidad Democrática. Desde el Comando Carabobo chavista se contraatacaba con guarismos similares.
Disparos
Más tarde, aunque el clima seguía siendo, en general, respetuoso, la oposición denunciaba que un grupo de "motorizados" (motoqueros) atravesaba Caracas haciendo disparos al aire. Que "la manada de motorizados" (así los calificó Armando Briquet, jefe de campaña de Capriles en conferencia de prensa) llevaban pancartas e identificaciones pro Chávez.
A las 13.30 había votado el mandatario en la parroquia 23 de Enero. Fue con sus nietos, para darle al acto el aire familiar de rigor. En la conferencia de prensa que siguió, se mostró confiado y apoyado por la presencia de Lucía Topolansky, esposa del presidente uruguayo José "Pepe" Mujica; la premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la exsenadora colombiana Piedad Córdoba y el escritor Eduardo Galeano.
El presidente descartó de plano que haya pensado en un heredero. "Mi sucesor es el pueblo", dijo. Y se refirió a que la de ayer era la 15ª elección en catorce años: "Un exceso de democracia", resumió.
No se privó de una invocación "pitiyanqui", aunque benigna: "Fue John Kennedy el que dijo que a los que le cierren el paso a una revolución pacífica, les vendrá una revolución violenta".
Media hora después, votaba Capriles en la parroquia de Las Mercedes, donde lo esperaban sus padres y un hermano. Llegó al centro de votación respetando sus cábalas: con sus zapatos marrones "antimufa" y caminando. Dio su propia conferencia de prensa y destacó que nunca había perdido una elección ("es una elección entre invictos -dijo- aunque a mi contrincante le tocó alguna derrota por allí", en referencia al plebiscito de diciembre de 2007). Y, haciéndole "espejo" al discurso previo de su rival, se refirió a lo colectivo al decir que "hoy hay millones de David (como lo han apodado a él mismo), millones de Bolívar, hoy todos somos héroes del voto". "Aspiro a ser el presidente de todos", cerró.
Después de las 18, cuando cerraron las mesas pero los rezagados seguían votando (lo hicieron por dos horas más en algunos lugares), Armando Briquet, jefe de campaña opositora, salió a la palestra con aire "ganador" y los "boca de urna" favorables se "retwitteaban" frenéticamente.
Como en un partido de truco, contestó después Jorge Rodríguez, jefe de campaña chavista. "Es la elección más concurrida en la historia de Venezuela", aseguró desde el Comando Carabobo. Él también exudaba confianza.
Un par de horas después el CNE selló la contienda, y miles de personas vestidas de rojo salieron a las calles a festejar.
Del otro lado, otra Venezuela que, se probó, sigue sin llegar a ser la mitad, se hundía, una vez más, en el desconsuelo.




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