El chavismo y la oposición inician una difícil negociación mediada por Noruega

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Las sanciones estadounidenses, la liberación de los presos políticos y las condiciones que regirán las elecciones regionales forman parte de una agenda caliente. La situación de Maduro no está en discusión. Predomina el escepticismo, pero analistas advierten oportunidades de avance.

Caracas - El Gobierno y la oposición de Venezuela regresan hoy en México a una mesa de negociación, con una agenda centrada en las sanciones internacionales, la liberación de presos políticos y las condiciones que regirán los próximos procesos electorales, sin que la permanencia o no de Nicolás Maduro en el poder esté en discusión.

El encuentro, mediado por Noruega, se celebra en México y sigue al intento fallido de 2019, llevado a cabo en Barbados. Un año antes, había habido otro en República Dominicana, dirigido por el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, igualmente infructuoso. Esos antecedentes y la distancia entre las posturas del chavismo y la oposición generan escepticismo entre los analistas.

“El Gobierno de Venezuela y la plataforma unitaria se encuentran en la fase final de conversaciones exploratorias con el objetivo de iniciar negociaciones en México facilitadas por Noruega”, dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El canciller mexicano, Marcelo Ebrard, confirmó el encuentro de hoy, en principio en Ciudad de México, con una reunión previa que antecederá a la semana de trabajo que empezará el próximo lunes 30 y que supondrá el tramo crucial de la negociación.

En el primer encuentro será presentada la agenda, que según Maduro consta de siete puntos.

“Hemos hecho un conjunto de demandas, de exigencias y las mantenemos firmemente. En primer lugar, el levantamiento inmediato de todas las sanciones criminales”, dijo el mandatario refiriéndose a la batería de medidas en contra del Gobierno y sus principales figuras, incluido un embargo petrolero de Estados Unidos.

La oposición liderada por Juan Guaidó pide condiciones electorales y un cronograma que incluya comicios presidenciales, además de la liberación de presos políticos, entre ellos el exdiputado Freddy Guevara, detenido poco antes de las conversaciones.

“Puede haber una flexibilización de algunas sanciones vinculadas a los temas humanitarios” y “ceder en temas como los presos políticos o del reconocimiento institucional de la oposición”, estimó Luis Vicente León, analista político y director de la encuestadora Datanálisis.

Guaidó es reconocido como presidente interino por medio centenar de países luego de que, desde la jefatura de la Asamblea Nacional, se juramentara en 2019 tras la reelección de Maduro el año anterior, señalada como fraudulenta.

Entonces arreciaron sanciones contra el Gobierno chavista en medio de una crisis sin precedentes: Venezuela acumula ocho años consecutivos de recesión y una reducción del PBI del 80% desde 2014. A eso se han sumado los estragos de la pandemia (ver aparte).

Maduro, no obstante, mantuvo el control institucional y territorial, mientras que Guaidó perdió dominio del Legislativo, tras marginarse de las elecciones parlamentarias del 6 de diciembre en las que arrasó el chavismo.

“La oposición no tiene nada en la mano para ofrecer”, sino “la relación con quien sí lo tiene, que es la comunidad internacional. La oposición puede pedir, solicitar, incorporar eso en las negociaciones, pero las decisiones son de los países”, destacó León.

En junio, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea se mostraron dispuestos a “revisar” las sanciones contra Maduro si perciben “avances significativos en una negociación integral” hacia elecciones “creíbles, inclusivas y transparentes”.

“Hay una comunidad internacional alineada, hay un viento a favor, no perdamos la oportunidad”, estimó el excandidato presidencial Henrique Capriles, más moderado y enfrentado a Guaidó, en una rueda de prensa. “El todo o nada no sirve”, señaló.

Este proceso sigue a una negociación interna al margen de Guaidó, liderada por Capriles, que resultó en la liberación de algunos presos políticos y nuevas autoridades electorales, vistas con buenos ojos por Estados Unidos y la Unión Europea, y ocurre mientras el país se encamina a las elecciones de gobernadores y alcaldes del 21 de noviembre.

“Mientras ese proceso (de negociación) va, hay una elección y la oposición va a ser más fuerte en la negociación si le va bien en la elección”, señaló Capriles, que apuesta un diálogo “discreto”, alejado de las cámaras de TV.

La oposición muestra señales de querer participar en las regionales, aunque no ha anunciado si irá como bloque unitario.

La permanencia de Maduro en el poder, sin embargo, no corre riesgo. “No es cierto que Maduro esté contra las cuerdas”, según León. “¿Maduro está afectado? Sí. ¿Tienes sanciones? Sí. ¿Le gustaría resolverlas? Sí. ¿Está a punto de salir del poder? No”, aseveró.

Por eso, un adelantamiento de las elecciones presidenciales, previstas para dentro de tres años, está descartado por el momento. “No es que queremos las presidenciales mañana”, dijo una fuente opositora. “Pero esto no aguanta hasta 2024”, cerró.

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