Santiago - El Gobierno de Chile anunció ayer que alcanzó a vacunar con al menos una dosis al 50% de la población objetivo (80%, a su vez, del total nacional), pero, paradójicamente, alcanzó la segunda cifra más alta de muertes diarias por covid-19, con 218 fallecidos. Según expertos, la paradoja se explica por la diseminación de la agresiva cepa brasileña o de Manaos, llamada P1, de gran capacidad de contagio.
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Ayer se completó la cifra 7,6 millones personas que recibieron al menos la primera dosis de las vacunas del laboratorio chino Sinovac –de eficacia cuestionada– o Pfizer/BioNTech, las únicas que se administran en el país.
Los mencionados 218 fallecidos se suman a los 7.357 contagios de las 24 horas previas al día de ayer, lo que elevó el total a 24.776 y 1.101.698, respectivamente.
El biólogo computacional Tomás Pérez-Acle se refirió a esa paradoja, que genera una ocupación del 97% de las camas de terapia intensiva y un colapso del sistema de salud. Según el especialista, “pese a la “campaña exitosísima de vacunación, muy rápida y muy buena”, al “30 de abril se nos acaban las camas críticas”.
“La única forma de explicar el cuadro actual de Chile es un 20% atribuible al exceso de movilidad, pero el 80% es por la dispersión de la variante P1 de Brasil”, subrayó.
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