"No estamos sintonizados con la gente", admitió Piñera tras la derrota en la elección constituyente

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Los partidos tradicionales de Chile fueron aplastados por la izquierda e independientes. El oficialismo de derecha no podrá bloquear las propuestas de la oposición.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, reconoció la noche del domingo, desde La Moneda -sede de gobierno- que la ciudadanía "ha dado un claro y fuerte mensaje al Gobierno y las fuerzas políticas tradicionales", luego de que el oficialismo sufriera una durísima derrota en la elección de los 155 constituyentes que redactarán la nueva Constitución.

Tras calificar de "histórica" la elección de convencionales constituyentes y los otros tres comicios, todos simultáneos, admitió la derrota del gobierno y afirmó: "No estamos sintonizando adecuadamente con las demandas de la ciudadanía".

"Estamos siendo interpelados por nuevas expresiones y nuevos liderazgos" en una clara alusión al triunfo de independientes y jóvenes, principalmente de oposición.

"Es nuestro deber escuchar con humildad y atención el mensaje de la gente y esforzarnos por interpretar y responder mejor a las necesidades, anhelos y esperanzas de los chilenos. Este fuerte y claro mensaje nos exige una profunda reflexión al Gobierno, y también a todas las fuerzas políticas tradicionales", aseveró Piñera.

Las elecciones a convencionales constituyentes en Chile sellaron una dura derrota para la oficialista Vamos por Chile, del presidente, y la exConcertación, las coaliciones que gobernaron el país en todo el período posterior a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Con el 99,91% de los votos escrutados, las bancas de quienes elaborarán la nueva Carta Magna chilena quedaron distribuidas se la siguiente manera: 37 para Vamos por Chile; 25 para Apruebo, de la exConcertación; 28 para la lista Apruebo Dignidad que reúne al Frente Amplio, el PC, Revolución Democrática (RD) y otros grupos; y 48 para las listas de independientes.

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El dato político más importante de esta elección es que la derecha no alcanzó el tercio necesario para bloquear las iniciativas que impulsará el arco opositor en el debate para modificar el espíritu de la actual Constitución.

Para el mandatario de derecha, los convencionales constituyentes elegidos tendrán la enorme responsabilidad de acordar y proponer una nueva Constitución para Chile, la que deberá ser refrendada por la ciudadanía, a través de un Plebiscito Ratificatorio.

Recordó que el camino hacia una nueva constitución nació con las protestas sociales de octubre de 2019, pero eludió mencionar los dos millones de personas que salieron a las calles exigiendo igualdad.

Piñera recalcó la oportunidad que se abre en Chile de escribir una nueva Constitución y aseguró que "en los países sabios las constituciones no son el epicentro de los enfrentamientos y divisiones. Muy por el contrario, son el gran marco de unidad, de estabilidad y de proyección hacia el futuro de los países y de sus pueblos".

El mandatario puso énfasis en el diálogo al interior de la Convención y resaltó que también "hoy ganaron los Pueblos Originarios que obtuvieron una participación justa y relevante en la futura Convención Constitucional".

Además, "las mujeres que por primera vez tendrán una representación paritaria, inédita en el mundo, en la futura Convención Constitucional, lo cual constituye un gran avance para Chile".

Los inesperados resultados, no obstante, abren un escenario de futuras negociaciones de difícil pronóstico que no estaba en los planes del oficialismo ni de la oposición.

En Chile se utiliza el sistema D'Hondt para los cargos constituyentes, que consiste en un método matemático de carácter proporcional, que busca fortalecer la representatividad en los delegados a escoger.

Estos 155 convencionales constituyentes tendrán la tarea de redactar una nueva Constitución en un máximo de 12 meses, y cada norma debatida deberá contar con una aprobación de los dos tercios.

Luego el proyecto deberá ser sometido al llamado "plebiscito de salida", en el que los chilenos votarán nuevamente si aprueba o rechazan la Carta Magna.

De ganar el "apruebo", se convoca a una sesión solemne del Congreso Pleno y se jura sobre la nueva Carta Fundamental.

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