China anunció que brindará ayuda humanitaria de emergencia a Irán, Líbano, Irak y Jordania y reforzó su llamado a frenar la guerra en Medio Oriente, en una decisión que busca aliviar la crisis y posicionar a Pekín como actor clave en medio de la escalada.
China anunció que facilitará ayuda humanitaria a Irán, Líbano, Irak y Jordania en plena guerra de Medio Oriente
Pekín enviará asistencia de emergencia a países afectados por los ataques y pidió frenar la guerra para evitar una mayor crisis humanitaria en la región.
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China anunció ayuda humanitaria para países afectados por la guerra.
El anuncio fue realizado por el portavoz diplomático Lin Jian, quien confirmó que la asistencia apunta a contener el deterioro de la situación en países golpeados por los ataques de Estados Unidos e Israel en las últimas semanas.
"China decidió brindar ayuda humanitaria de emergencia a Irán, Jordania, Líbano e Irak. Se espera que esto ayude a aliviar la difícil situación humanitaria que enfrentan las poblaciones locales", señaló durante una conferencia de prensa, sin precisar detalles sobre el alcance de la ayuda.
Un llamado a frenar la guerra
Desde Pekín, el mensaje no se limitó al plano humanitario. El gobierno chino volvió a insistir en la necesidad de poner fin al conflicto y evitar que la crisis se profundice.
"China seguirá haciendo todo tipo de esfuerzos para promover la paz y detener la guerra y evitar una mayor extensión de la crisis humanitaria", agregó Lin.
El gigante asiático, aliado estratégico de Irán, ha reclamado en reiteradas oportunidades que Estados Unidos e Israel detengan su ofensiva militar iniciada el 28 de febrero contra la República Islámica.
Equilibrio entre aliados y críticas
A pesar de su cercanía con Teherán, China también marcó distancia respecto a algunas de sus acciones. En particular, cuestionó las represalias iraníes contra países del Golfo que albergan bases militares estadounidenses, en un intento por sostener un equilibrio diplomático en la región.
Pekín, además, tiene intereses directos en la estabilidad del área: es uno de los principales importadores de petróleo del Golfo, lo que refuerza su preocupación por la seguridad energética y el impacto global del conflicto.
Intentos de mediación y presión internacional
En paralelo, China busca consolidar un rol como mediador. Su emisario especial para Medio Oriente, Zhai Jun, mantuvo recientemente contactos con autoridades sauditas para impulsar una desescalada.
En la misma línea, el ministro de Exteriores Wang Yi fue tajante al afirmar que la guerra "nunca debería haber ocurrido" y reclamó el cese inmediato de los combates.
Tensiones con Estados Unidos y el factor Ormuz
El anuncio también se produce en un contexto de tensiones diplomáticas con Washington. Pekín tomó nota de las explicaciones de Estados Unidos sobre un posible aplazamiento de la visita de Donald Trump, prevista inicialmente entre el 31 de marzo y el 2 de abril.
El propio Trump confirmó que pidió postergar el viaje al menos un mes debido a la guerra en Medio Oriente. Además, instó a China y a otros países asiáticos a enviar buques militares para forzar la reapertura del estrecho de Ormuz, bloqueado de facto por Irán.
Por ese paso estratégico circula cerca del 20% del petróleo y gas mundial, lo que convierte su situación en un punto crítico para la economía global y eleva la presión sobre las potencias internacionales para intervenir.






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