China: pena de muerte y tráfico de órganos
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1.800 ejecutados anualmente en los 90, y 3.400 estimados por la organización de derechos humanos Amnistía Internacional el año pasado.
La competitividad de los precios de un trasplante en China atrajo a muchos extranjeros, porque los precios locales son hasta 30% más económicos que en los países occidentales más desarrollados, incluso teniendo en cuenta que los pacientes extranjeros pagan un recargo considerable que no se aplica a los chinos. Un trasplante de riñón cuesta unos 3.000 euros a un ciudadano chino. Los de hígado se pagan más de 14.000 euros. Las medidas anunciadas por Huang darán al condenado a muerte un mayor control de su decisión de donar o no, y complicarán la venta de órganos tras la ejecución, explicó el semanario. Actualmente la extracción de órganos de presos ejecutados se rige por una disposición del año 1984 que estipula en términos bastante vagos que tales operaciones sólo pueden llevarse a cabo con el consentimiento de la familia del ejecutado, o si el cuerpo de éste no es reclamado, lo que ofrece a policías y hospitales un enorme margen de acción.
• Preocupación
Los chinos padecen un sistema sanitario particularmente dominado por el comercio, en el que frecuentemente el paciente no es atendido sino que paga por adelantado, o es atiborrado a medicinas en los hospitales para aumentar la factura. Estas prácticas comienzan a preocupar al gobierno, que constata que los desmanes comerciales van a la par del aumento de los beneficios de los hospitales, que crecieron 70% entre el año 2000 y 2003, pese a que el número de ciudadanos atendidos disminuyó, según cifras oficiales.




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