Seúl y Pekín (AFP, Reuters, ANSA) - Cuando hoy arribe a Pekín, el presidente norteamericano George W. Bush iniciará la escala más importante de su gira asiática tras dejar atrás una jornada tensa en Corea del Sur. Tratará ahora de convencer a las autoridades chinas de sus planes contra el «eje del mal», en un marco de reclamos de diversas organizaciones por derechos humanos vulnerados en el país más poblado del mundo.
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Atrás quedó Seúl, en un día con declaraciones cruzadas por la comunista Corea del Norte, uno de los integrantes del nuevo eje enemigo de la administración estadounidense. Corea del Norte, cuyo silencio es una táctica consolidada, esta vez reaccionó a través de la prensa local bajo su órbita. Bush fue definido como «sediento de guerra», y creador de un «auténtico terrorismo de estado, que se llena la boca con la pretendida amenaza a la paz mundial, pero cierra los ojos ante su carrera armamentista». En la visita de ayer a Dorasan -frontera entre las dos Coreas- el presidente norteamericano adoptó un lenguaje más moderado. Reiteró sus advertencias a los «a los regímenes más peligrosos del mundo», pero apoyó el diálogo ya iniciado entre las autoridades de ambos países, que fue enfriado el año pasado a instancias de Washington.
El presidente surcoreano Kim Dae-Jung y Bush dijeron: «Compartimos la opinión de que es urgente que la cuestión de las armas de destrucción masiva y de los misiles sea abordada a través de un diálogo». «El calificativo del 'eje del mal' es para el régimen (de Kim Jong II)», dijo Bush, y aclaró que no tiene pensado invadir Corea del Norte. Somos gentes de paz.» En Pekín, diversos centros pro derechos humanos pidieron la liberación de veteranos de la disidencia, como Ren Wanding y Lin Mu. Escribieron una carta abierta dirigida al presidente Jiang Zemin, reclamando «una Justicia igual para todos».
Mientras se aguardan hoy manifestaciones en la capital china, el Departamento de Estado envió una nota a la Cancillería oriental por «los maltratos que la policía china infligió a ciudadanos norteamericanos miembros de la secta Falun Gong».
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