18 de marzo 2020 - 00:00

EE.UU. y China reeditan su guerra diplomática

Donald Trump volvió a referirse al coronavirus como "virus chino", pese a las quejas del Gobierno de Xi Jinping.

Pekín y Washington - Una controversia sobre el coronavirus y una nueva ola de expulsiones de periodistas estadounidenses en China: el tono entre Washington y Pekín se endureció ayer a pesar de la prioridad mundial para combatir la pandemia.

A pesar de la enfurecida protesta de Pekín, el presidente Donald Trump defendió a capa y espada el término “virus chino” para referirse al nuevo coronavirus.

El virus “vino de China. Creo que esta es una fórmula muy precisa”, dijo Trump en conferencia de prensa en la Casa Blanca, precisando que usaba ese término en respuesta a las insinuaciones de funcionarios chinos de que el coronavirus fue llevado a China por militares estadounidenses.

“China difunde informaciones erróneas de que nuestro ejército les habría transmitido el virus. En lugar de meterme en una polémica, dije: lo llamaré usando el país de donde viene”, señaló Trump. “Creo que decir que nuestros militares se los dieron crea un estigma”.

Poco después, las autoridades chinas anunciaron que los periodistas estadounidenses de los diarios The New York Times, The Washington Post y Wall Street Journal deben devolver sus credenciales de prensa dentro de dos semanas, lo que equivale a una expulsión de facto. Tres reporteros del Wall Street Journal ya habían sido expulsados en febrero.

Según la diplomacia china, se trata de una respuesta a la decisión “escandalosa” de Washington de reducir drásticamente el número de ciudadanos chinos autorizados a trabajar para cinco medios de Pekín en Estados Unidos.

“No es lo mismo en absoluto”, protestó el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, señalando que las medidas de Washington apuntaban a “miembros de los organismos de propaganda chinos”. “Espero que reconsideren” esta decisión que “impide que el mundo sepa lo que realmente está sucediendo dentro del país”, agregó.

The Washington Post también condeno el anuncio chino “particularmente lamentable porque ocurre en medio de una crisis mundial sin precedentes”, en la que limitar la información “no hace sino agravar la situación”.

Coordinación

Pero precisamente mientras en el mundo surgen ejemplos de coordinación ante la pandemia, las dos principales potencias no cesan de pelear.

El término de “virus chino” había sido ya usado por Pompeo, que desde entonces no habla más que de “virus chino” o “virus Wuhan”, y el lunes fue retomado en un tuit de la cuenta de Trump, lo que alimentó la rabia de Pekín.

“Indignada”, China reaccionó ayer asegurando que considera la expresión una forma de “estigmatización”. Estados Unidos debería “cesar inmediatamente sus acusaciones injustificadas contra China”, dijo a la prensa el portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores, Geng Shuang.

La agencia de noticias china Xinhua dijo que usar “términos racistas y xenófobos para culpar a otros países del brote revela la irresponsabilidad y la incompetencia de los políticos que solo intensifican el miedo al virus”.

Sin pruebas científicas definitivas sobre el origen del virus, que fue detectado por primera vez en diciembre en Wuhan, Pekín exhorta a no lanzar un dedo acusador contra China.

La semana pasada, un portavoz de la diplomacia china fue más allá, evocando sin pruebas concretas la teoría que el ejército estadounidense pudo haber introducido el agente patógeno en su país.

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