El presidente de Francia, Jacques Chirac, inauguró hoy en Millau, sur del país, el puente más alto del mundo, a 242 metros de altitud y sostenido por siete pilares de 343 metros, que atraviesa el valle de Tarn a lo largo de 2.460 metros de longitud.
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En la ceremonia, Chirac, acompañado por su ministro de transportes, Gilles de Robien, y por el ex premier Alain Juppe, que aprobó el proyecto arquitectónico en 1996, descubrió una placa conmemorativa fijada sobre el segundo pilar.
La monumental obra permite conectar la autopista A75 Clermont-Ferrand en Bezieres, evitando a los automovilistas provenientes del norte del país tener que soportar largos embotellamientos para llegar a la Costa Azul, al sur del país, o a las playas españolas.
El puente, que costó en total 394 millones de euros, fue construido en tres años por la empresa privada Eiffage siguiendo un proyecto del arquitecto inglés Norman Foster.
Tras su apertura, el jueves próximo, los particulares deberán abonar para utilizarlo 4,90 euros de peaje, suma que ascenderá a 6,50 durante la temporada veraniega, mientras el precio para los camiones será de 24,30 euros.
El servicio de correos francés creó un sello postal para celebrar la inauguración del puente, que se venderá en todas las oficinas de correos desde el 3 de enero.
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