Policías israelíes arrestaron al extremista Avrahan Avinu, quien se oponía al desalojo de Hebrón.
Hebrón (El Mundo, AFP) - La escena de jóvenes extremistas resistiendo un desalojo dispuesto por el propio gobierno israelí se repitió nuevamente esta semana, aunque no en Gaza sino en Hebrón. Como ocurriera cuando Ariel Sharon dispuso el retiro de las colonias de Gaza, jóvenes con lazos naranjas resistieron como pudieron el levantamiento de un pequeño enclave que, tras un intenso combate a pedradas, se llevó a cabo.
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Después de varios días de tensión, los jóvenes fueron desalojados por el ejército en cumplimiento de una orden de la Corte Suprema israelí y ocho de ellos fueron detenidos. Antes de dejar el lugar, los activistas incendiaron varios comercios y hogares de palestinos. «¡Nazis, Gestapo!», clamaban jóvenes mientras la policía se adentraba en el barrio de los judíos instalados en Hebrón copiando el eslogan que ya utilizaron el verano pasado. Después arrojaron piedras, huevos y bolsas de pintura. «Es todo una maniobra de (Ehud) Olmert, que antes de ir a EE.UU. quiere demostrar que puede ser tan violento como Ariel Sharon. La policía está actuando como la mafia», explicó Baruch Marzel, uno de los líderes políticos más extremistas.
Unas dos decenas de policías, equipados con material antidisturbios, se movilizaron a través del enclave luego de que el ejército declaró la zona como sitio restringido a todos los israelíes que provinieran del exterior de Hebrón.
Esta es una ciudad reverenciada por judíos y musulmanes como el lugar sagrado de sus ancestros bíblicos. Cerca de 400 colonos y los 140.000 palestinos con los que conviven representan uno de los focos más incendiarios de la región.
Lo que el diario israelí «Yediot Aharonot» definió como «Intifada judía» se inició la pasada semana después de que los tribunales israelíes dictaran la expulsión de las 11 familias de colonos instaladas desde hace años en varios comercios palestinos, que habían convertido en sus viviendas.
Los colonos argumentaban que los negocios ocupados pertenecieron en algún momento a las familias israelíes que fueron forzadas a abandonar la ciudad luego de las revueltas acaecidas en 1929, pero la Corte Suprema de Israel ordenó la semana pasada que los ocupantes ilegales debían abandonar esa zona.
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