Nicanor Duarte Frutos asumió el poder en Paraguay el 15 de agosto prometiendopulverizar la extendida corrupción que se ha adueñado de ese país. A pesar de las características peculiares que rodearon su virtual desaparición durante varias horas, el reconocido poder de los intereses a los que el mandatario declaró la guerra hacía ayer que líderes de la oposición dieran al menos un relativo crédito a la denuncia de un intento de magnicidio.
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Los casi cinco meses y medio de gestión de Duarte Frutos se han caracterizado por el encumbramiento del tema de la corrupción al tope de la agenda política, afectando incluso al mismo gobierno que ha prometido erradicarla. Pero observadores locales destacan que, a diferencia de administraciones anteriores, la actual ha separado de sus cargos a cada uno de los no pocos acusados.
Para completar un cuadro con algunos paralelismos notables con el caso argentino, Duarte Frutos -que ha jugado mediáticamente a asociar su imagen con la de Néstor Kirchner se adjudica una recuperación de la economía, ha emprendido una fuerte ofensiva contra la Corte Suprema y hasta ha debido navegar en medio de un escándalo por presuntas coimas en el Congreso.
•Exportaciones
Como en la Argentina, tras la crisis económica, Paraguay disfruta de un momento excepcional en lo que hace a la demanda internacional de sus principales productos de exportación: la soja y el algodón. Así, la economía rebotó poco más de 2% el año pasado, aunque analistas indican que el desafío a mediano plazo será expandir el crecimiento y fortalecer sus bases. A menos de un mes de asumir, Duarte Frutos declaró la guerra a la Corte Suprema heredada de los anteriores gobiernos del Partido Colorado, al que él mismo pertenece, aunque desde una postura renovadora. Es cierto que ese tribunal estuvo con dañina frecuencia salpicado por escándalos, pero el juicio político llevado por el Congreso fue un asunto cerrado incluso antes de comenzar.
La andanada contra seis magistrados derivó en la renuncia de jueces (Jerónimo Irala, Raúl Sapena, Felipe Paredes y Luis Lezcano Claude) y en dos destituciones (Carlos Fernández Gadea y Bonifacio Ríos Avalos). La tramitación del juicio político provocó un escándalo en el que un diputado del gobernante Partido Colorado, Julio Colmán, acusó al presidente de la Cámara, Gustavo Mussi (perteneciente al partido de Lino Oviedo), de haberlo tentado con 5.000 dólares para que se abstuviera a la hora de votar las acusaciones.
•Innovación
Aunque el nuevo gobierno no se ha visto ajeno a escándalos de corrupción, Duarte Frutos ha innovado al remover inmediatamente de sus cargos a los sospechados. Entre otros, fueron víctimas de denuncias dos ministros, un jefe de la policía y varios altos funcionarios. Una de las bajas más sugestivas fue la del secretario privado adjunto a la Presidencia, Adrián Castillo, un joven político promovido por el propio Duarte Frutos, acusado de fraude con fondos destinados a becarios en el exterior.
En otros casos resonantes, el ministro del Interior y ex jefe de la campaña del mandatario, Roberto González; el comandante de la policía nacional, Tomás Chamorro; y el titular de Aduanas, Gustavo Volpe, debieron dejar sus cargos por los coletazos de un caso de contrabando.
Las últimas polémicas pasaron por el rol del Ministerio del Interior en la muerte de dos campesinos a manos de policías y por el robo de armas en instituciones militares. Más colorida es la que se generó por las vacaciones del presidente, culminadas ayer de modo espectacular y polémico. «Duarte es un incoherente porque se pasa usando camisa de ao po'i (un tejido artesanal paraguayo) e insta a consumir lo nuestro, pero se va a las playas de Brasil», lo acusó a través de la prensa el presidente de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (UNACE, que responde a Oviedo), Enrique González Quintana.
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