15 de septiembre 2003 - 00:00

Claro que Allende se decepcionó

Santiago (AFP, DPA) - El ex gobernante de facto chileno Augusto Pinochet cree que el ex presidente democristiano, Patricio Aylwin (1990-1994), primer mandatario de la recuperación democrática, «es un desgraciado, el peor presidente de la historia», y afirmó que Salvador Allende «claro que se sintió decepcionado», cuando lo derrocó en 1973.

Las polémicas declaraciones de Pinochet, en las que también negó haber ordenado el asesinato del general Carlos Prats en Buenos Aires, fueron realizadas en 2001 a un historiador estadounidense y reproducidas recién ayer por el diario santiaguino «La Tercera».

Patricio Aylwin pertenece a la Democracia Cristiana, un partido que apoyó parcialmente el golpe de Estado de 1973, por lo que el mismo Aylwin se arrepintió recientemente de no haber condenado el golpe. De Eduardo Frei hijo (1994-2000), también presidente y sucesor de Aylwin, Pinochet consideró que era «inofensivo» y lo describió como dubitativo. La entrevista fue realizada por el historiador estadounidense James Whelan el 27 de febrero de 2001 en la finca Los Boldos.

Consultado sobre si Allen-de se sintió decepcionado al enterarse de que él lideró el golpe de Estado, Pinochet respondió: «Claro, es que yo nunca le dije nada y fui el candidato a la comandancia en jefe de él». «¿Sabe quién me recomendó con Allende?. El Partido Comunista. Ellos sí que se equivocaron conmigo», le dijo a Whelan.

•Críticas

«Aylwin es el peor presidente que ha tenido Chile» y «operó siempre con la Democracia Cristiana para dañar mi gobierno», porque «es un desgraciado», abundó Pinochet. Sobre Frei, dijo que «uno iba a darle cuenta de una situación, se quedaba callado y después decía que lo iba a pensar».

Al referirse a su detención de 503 días en Londres a partir de octubre de 1998, cuando fue arrestado por delitos de lesa humanidad por orden del juez español Baltasar Garzón, Pinochet dijo «yo logré eludir (con el argumento de la demencia senil) que me destruyeran. Me querían llevar a España para juzgarme y encerrarme en una jaula». El gobierno británico rechazó la extradición y liberó a Pinochet «por razones humanitarias», y éste llegó a Santiago el 3 de marzo de 2000. Sobre el juez que siguió la causa en Chile, Juan Guzmán Tapia, nombrado por él, afirmo que «me salió esta fiera. La señora de Guzmán, francesa, dicen que es socialista».

Pinochet también negó vinculaciones con el asesinato en Buenos Aires en 1974 de Carlos Prats, su predecesor en la comandancia del ejército.

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