16 de diciembre 2005 - 00:00

Clase media y alta presagian lo peor si gana Morales

La Paz (enviado especial) --«Terrible, terrible», contesta Fany Peña de Cornejo ante la pregunta de cómo ve a Bolivia con Evo Morales de presidente. Esta elegante señora camina por una calle repleta de bares, con negocios de ropa de marca y precios a veces en dólares, y un ambiente típico de una agradable ciudad de veraneo.

La escena transcurre en La Paz, pero en el barrio de Calacoto, el de los sectores más acomodados,
que viven a unos cinco kilómetros del centro de la capital, a una altitud inferior en novecientos metros y un mundo de distancia con respecto a la efervescente localidad de El Alto.

Fany se queja de que no enjuiciaron «a los que fueron a apedrear al Palacio» Quemado. «Eso se respeta», dice, didáctica, esta docente de Psicología a punto de jubilarse. Luego busca herir al postulante del Movimiento al Socialismo (MAS) con el argumento que más repiten sus opositores: «Necesitamos un cambio, pero pienso que Evo Morales no está preparado para ser presidente, no se presenta a una interviú si lo invitan y ni él se puede entender. ¿Qué va a pasar si lo invitan a un congreso? Un presidente no tiene que hablar sólo para los indios», concluye.

En Calacoto falta menos el oxígeno, lo que explica que en La Paz, a contramano de muchas ciudades latinoamericanas, los sectores ricos se afincaran en el sur. Hacia Calacoto hay que atravesar Sopocachi, un típico barrio de clase media perfectamente asimilable a una ciudad de la Argentina. Luego viene el distrito de Obrajes, donde ya se dejan ver las casas y mansiones enclavadas en los Andes, que pintan una cara distinta de la más conocida de La Paz.

La bella Carla camina displicentemente por la calle 21 de Calacoto mientras toma un helado. «No trabajo, por ahora hago vagancia», se confiesa antes de zambullirse a la política. «Opino lo peor si Evo es presidente. Bolivia se va para abajo y no se trata de racismo», aclara Carla. A pocos metros, Mariana Baldivieso, administradora de turismo, admite que en su barrio «todos estamos preocupados por lo que va a pasar. Tenemos miedo, ésa es la verdad. Para ser presidente de cualquier nación tienes que tener cierto grado de educación».

Por su parte, Mauricio Cuenca, consultor económico, ve como «inevitable» que Evo va a asumir la presidencia. «Va a haber más falta de inversión», sentencia el experto.

«Odio a todos los políticos y Evo es igual que toditos.
Aunque sea espero que los indígenas surjan porque hace siglos y siglos que lo estamos esperando», opina
Andrea, joven arito en el labio, actriz y blanca como casi todos en Calacoto.

Predominan los carteles rojos de
«Tuto» Quiroga, aunque un grupo de militantes del MAS encabezados por la candidata a diputada Elizabeth Salguero reparte banderas azules y almanaques con cierto éxito entre los taxistas y bastante indiferencia del resto.

«Es cierto que la mayoría de la clase media alta está con «Tuto», pero tenemos mucha receptividad entre la clase media: estudiantes, amas de casa y gente que viene a comprar», indica Salguero en una pausa de su proselitismo. Cien metros más y surge
Jorgelina para corroborar lo antedicho. Educadora, formada en Córdoba, habitante de Sopocachi, pide «una oportunidad para Evo porque Bolivia necesita un cambio total».

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