Colombia: u$s 477 mil por matar a un jefe guerrillero

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Bogotá (DPA, ANSA) - Las autoridades colombianas pagaron millonarias recompensas a desertores de las FARC, uno de los cuales dio las coordenadas en territorio ecuatoriano del campamento del ex número dos de la guerrilla, «Raúl Reyes» -lo que permitió que fuera abatido-, y el otro asesinó a un alto comandante, «Iván Ríos», antes de cortarle una mano para huir con una comprobación de su acción.

Mientras, se conoció una prueba de vida de un rehén de los terroristas, único sobreviviente de un grupo de 12 políticos asesinados en cautiverio, hecho que multiplicó los llamamientos para la realización de un «canje humanitario».

«En los resultados tienen que ver la tecnología y la pericia de los soldados, pero no sería lo mismo si no se tuviera información tan precisa», afirmó un funcionario encargado de hacer los pagos de recompensas, en algunos casos polémicos, como en el del asesino de «Iván Ríos». «La cooperación de los guerrilleros aumentó 90%» afirmó al diario «El Tiempo».

Las recompensas pueden ir desde 3 dólares por una garrafa de gas (utilizada por las FARC como bombas no caseras)hasta 10.700 dólares por un misil tierra-aire o 41.700 dólares en caso de informaciones para liberar a policías o militares secuestrados.

Según el informe publicado en el periódico, la persona que recibirá el pago más alto, equivalente a 2,9 millones de dólares, dio información precisa a las autoridades sobre el paradero de Luis Edgar Devia, alias «Raúl Reyes». El líder guerrillero fue abatido junto con 25 personas el pasado 1 de marzo en un campamento que las FARC habían construido en el norte de Ecuador, una incursión que provocó una seria crisis entre los gobiernos de Bogotá, Quito y Caracas.

  • Emblema

    Otro caso emblemático fue el de Pablo Montoya, un mando medio de las FARC que el 3 de marzo pasado asesinó a Manuel Muñoz, alias «Iván Ríos», a quien debía custodiar y que, junto con «Reyes» y otros cinco guerrilleros, formaba parte de la cúpula del grupo rebelde.

    Montoya, alias «Rojas», le cortó una mano a «Ríos» y se presentó ante el Ejército con la prueba para demostrar lo que había hecho. Así, recibió una recompensa de 477.000 dólares.

    El gobierno de Alvaro Uribe enfrentó en este caso un problema ético, ya que podía darse la paradoja de aquel que se hiciera con el dinero pero, a la vez, fuera preso por homicidio. Sin embargo, en una salida a un dilema que dividió opiniones en el propio oficialismo, el gobierno aclaró que el ex guerrillero recibirá la compensación por los datos que entregó sobre las FARC y no por la muerte de su jefe.

    En tanto, un video de Sigifredo López fue entregado el sábado por las FARC a una iglesia de la ciudad de Cali, donde el ex diputado fue secuestrado en abril de 2002 junto con otros 11 asambleístas provinciales.

    La más reciente prueba de vida de López se remontaba a abril de 2007, dos meses antes del crimen de sus 11 compañeros -de quienes había sido separado-, en un presunto enfrentamiento por error entre dos comandos rebeldes, según las autoridades.

    En la grabación, el político fustigó al gobierno y a las FARC, exigiéndoles poner fin a su «crueldad y barbarie», y pactar el canje de unos 40 rehenes por 500 guerrilleros presos. Ese pedido fue secundado por su familia y las de otros cautivos, varios con más de una década en la selva.
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