La comisión investigadora parlamentaria sobre los atentados del 11 de marzo retomará este martes su actividad tras un mes de recesión para abordar las conclusiones provisorias de los partidos y debatir la posibilidad de otras comparecencia, entra las cuales la del ex presidente José María Aznar.
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Los grupos parlamentarios minoritarios de izquierda anunciaron en los últimos meses sus intenciones de pedir que comparezca Aznar para declarar, pero se enfrentan a las reticencias del Partido socialista español (PSOE, en el poder) y del Partido Popular (PP, derecha opositora), que ya hicieron saber que no consideraban indispensable su presencia ante la comisión.
La comisión, encargada de "esclarecer" las circunstancias de los atentados del 11 de marzo en España, que causaron 191 muertos y unos 1.900 heridos, así como la controvertida actitud del gobierno de Aznar hasta las legislativas del 14 de marzo, ya escuchó en julio pasado a 38 declarantes, la mitad de los cuales fueron altos responsables de la policía o simples policías.
Sin embargo, estos debates estuvieron dominados por cuestiones políticas y las recíprocas acusaciones más que por las aclaraciones sobre las causas de la tragedia, las carencias de los servicios de seguridad e inteligencia o la realidad del peligro islamista radical en España.
El PP se defendió de la acusación de haber mentido y privilegiado los días siguientes al atentado la pista de la organización separatista vasca armada ETA, cuando se comenzaba a imponer la del terrorismo islamista.
Una pista esta última que era electoralmente peligrosa para el gobierno conservador porque podría aparecer ligada a su política proamericana sobre Irak, mientras que el PP sostiene que los partidos de izquierda explotaron los atentados para orquestar manifestaciones hostiles en la víspera de las elecciones.
Aznar resumió esta posición en una entrevista al diario italiano Il Messaggero en la que aseguraba que "el terrorismo no es nunca ciego. El terrorismo conoce muy bien sus objetivos. En España era cambiar el gobierno y lo lograron".
Por el contrario, los socialistas quisieron demostrar que el gobierno Aznar había retenido y escondido información por cálculo político en vísperas de las generales.
Los diputados aprovecharon el mes de agosto para redactar conclusiones provisorias que serán contrastadas y debatidas a partir del martes con miras a elaborar un informe parlamentario definitivo.
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