1 de septiembre 2008 - 00:00

Complica a Lula un caso de espionaje contra la Corte

Brasilia (DPA, EFE) - La denuncia de que el presidente del Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF, corte suprema), Gilmar Mendes, y otras altas autoridades fueron espiados por agentes de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) sacudió a las más altas esferas de la política nacional y salpicó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

De hecho, tras la denuncia hecha este fin de semana por la revista «Veja», se supo ayer que el primer compromiso de la semana del mandatario, quien viene siendo fuertemente presionado para aclarar la situación, será una reunión con Mendes, quien para conversar sobre el asunto con Lula canceló una visita oficial que tenía prevista hacer a Corea del Sur.

También hoy será convocada una reunión del consejo de ministros del STF, los cuales están «perplejos», según voceros del organismo, en la que se aprobará una respuesta oficial contra los hechos denunciados, calificados por los magistrados como un «atentado a la democracia».

Al tomar conocimiento de las denuncias, Mendes reaccionó con indignación y afirmó que en caso de ser comprobadas «el propio presidente de la República será llamado a hablar». «Creo que el asunto es extremadamente serio y tenemos que dar una respuesta a esto, cerrar definitivamente lo que parece ser la instauración de un estado policial en Brasil».

  • Reacciones

  • En el Congreso, el presidente del Senado, Garibaldi Alves, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, principal aliado del gobierno de Lula), quien sería una de las víctimas del espionaje, anunció que llamará a Mendes para « articular una reacción conjunta» entre los poderes Judicial y Legislativo, contra la acción de los «espías del gobierno».

    También el presidente de la Cámara de Diputados, Arlindo Chinaglia, quien tildó de «extremadamente grave» la denuncia, dijo que la Cámara baja podrá convocar a agentes de la ABIN para que aclaren las supuestas escuchas clandestinas, las que, según la publicación, fueron realizadas juntamente con agentes de la Policía Federal.

    La principal evidencia del delito es la grabación de un diálogo entre Mendes y el senador Demóstenes Torres, del derechista partido Demócrata (DEM, opositor), que fue entregada a la revista bajo condición de anonimato por un funcionario de ABIN, quien dijo que la práctica de realizar escuchas clandestinas es casi una rutina en Brasilia. El contenido de la conversación fue confirmado tanto por Torres como por Mendes.

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