Con enojo, Lula acepta inspecciones nucleares
-
Trump volvió a cuestionar a la OTAN tras reunirse con su secretario en la Casa Blanca
-
Irán dispuso rutas alternativas en el estrecho de Ormuz por una posible presencia de minas
Consultada en su sede de Viena, la AIEA señaló que no tiene hasta el momento ninguna preocupación específica por el programa nuclear brasileño, aunque desearía que Brasilia firme un protocolo adicional del Tratado de No Proliferación (TNP). Ese protocolo obliga a sus signatarios a suministrar informaciones mucho más precisas y autoriza visitas tanto a centrales en funcionamiento como a reactores apagados, a centros de investigación y a fábricas de productos que pueden servir para programas nucleares.
Irán fue el último país en adherir a ese tratado y Libia anunció este mes su intención de imitarlo. Esas presiones sacan de quicio a las autoridades brasileñas, así como la identificación virtual con países considerados «sospechosos» por Estados Unidos.
El ministro de Ciencia y Tecnología, Roberto Amaral, llegó este mes a tachar de «idiotez» la pretensión de hurgar más en los programas brasileños. «Somos el único país del mundo que permite inspecciones hasta en instalaciones militares», destacó. Amaral ya había dado pie a polémica en el primer mes del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, al declararse favorable a que Brasil acceda al conocimiento necesario para la construcción de una bomba atómica, aunque sin llegar a construirla.
Amaral anunció en octubre que Brasil producirá uranio enriquecido, por decisión de Lula, con la finalidad de asegurar la «autonomía científica y tecnológica» del país. También espera convertirse en exportador de ese mineral a partir de 2014, con una proyección de ventas de 12,5 millones de dólares al año.
• Central
La reactivación del programa nuclear apunta a concluir la central Angra III, en la que el gobierno ya invirtió unos 750 millones de dólares, pero que requeriría de unos 1.700 millones suplementarios. Amaral evocó la posibilidad de una participación de China -otro rival de Washington- en el proyecto.
Angra III forma parte del complejo nuclear de Angra dos Reis, a unos 180 kilómetros al sudoeste de Rio de Janeiro. Dos plantas ya funcionan: Angra I, con tecnología de la estadounidense Westinghouse y 635 megavatios de capacidad, y Angra II, con tecnología de la alemana Siemens y 1,3 megavatios de capacidad. La electricidad producida por esas dos plantas representa 3% del consumo total de electricidad de Brasil.
Brasil adhiere actualmente a tres mecanismos de control nuclear: el ABACC, firmado en 1991 con la Argentina, su rival histórico; un acuerdo cuatripartito entre la Argentina, Brasil, ABACC y la AIEA; y el Tratado de No Proliferación (TNP), firmado en 1997.




Dejá tu comentario